Cuidado con la presión fiscal

Hace unos días leía una noticia en “El País” que confirmaba que la presión fiscal se redujo al mínimo en 2009, es decir tocó fondo por el desplome de la recaudación, situándose concretamente en el 30,4%. Poco después, salía al paso Elena Salgado, vicepresidenta económica, planteando la necesidad de abrir un debate sobre la presión fiscal y el nivel de los impuestos que tenemos en España. Vamos que en pocas palabras avanzaba una nueva posible subida de impuestos.
Queda muy bonito decir que la presión fiscal es más baja que en el resto de países europeos. ¿Pero qué es la presión fiscal? Es lo que se obtiene de dividir la recaudación fiscal vía impuestos entre el PIB. Lógicamente, la presión está por los suelos debido a que hay menos empresas (porque quiebran) y menos trabajadores tributando (porque hay más paro). Consecuencia de ello, la recaudación fiscal es más baja y por lo tanto la presión fiscal también.
Por esa razón, aunque el peso de los impuestos en el PIB ha caído, y se distancia de la media europea, la causa no es que en España los impuestos sean más bajos que en los países vecinos, sino que la caída de la actividad ha hundido la recaudación. Si analizamos el esfuerzo fiscal, porcentaje que se obtiene dividiendo la presión fiscal entre la renta per cápita de la población española, es decir los impuestos que pagamos por cabeza, y lo comparamos con el resto de países, resulta que estamos muy arriba del ranking.
En definitiva lo que quiero decir con todo esto es que no se puede justificar la subida de impuestos diciendo que la presión fiscal es baja. Cuidado porque nos están intentando tomar el pelo en que pagamos pocos impuestos. A todos nos cuesta mucho esfuerzo trabajar para ganar un sueldo digno, como para que luego nos quiten gran parte del dinero ganado en impuestos. Pero lo peor de todo y lo más grave es que el gobierno no sepa gestionar de forma eficiente toda esa recaudación impositiva.











