Categoría: Emprendedores

Vida Nómada para emprendedores nómadas digitales


La Revolución Industrial cambió el mundo por completo porque atrajo grandes masas de campesinado a las ciudades, dotando a la sociedad de nuevos empleos hasta entonces inexistentes. Si nos ponemos en un contexto temporal podemos observar como ahora está sucediendo exactamente lo mismo. Las nuevas tecnologías han abierto un nuevo mundo de posibilidades a nivel profesional y lo mejor de todo es que la mayoría de ellas solamente requieren un ordenador y conexión a Internet.

Así pues en la nueva era del trabajo, el tener que desplazarse al otro lado de la ciudad para entrar a las 9 de la mañana en una oficina, estar sentado durante horas en una silla sin apenas poder moverte, salir con suerte a 5 de la tarde y regresar a casa exhausto, apático y sin ilusión por nada, todo a cambio de un salario básico y de 40 días de vacaciones al año, es algo con lo que muchos ya no se conforman. Y hacen bien.

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Similitudes entre emprendedores y deportistas

Si el emprendedor fuera un deportista profesional sería una mezcla entre un triatleta, un alpinista y un piloto de Fórmula 1. Creo que estos tres deportes están muy relacionados con lo que vive una persona que pone en marcha su propio negocio. El deporte es una fuente de inspiración para muchas personas, pero especialmente lo es para los emprendedores. Hay muchas similitudes entre ambas actividades y la forma de enfrentarse a ellas. Pura competición.


Cualquier persona que haya hecho algo deporte y tenga una condición física aceptable puede terminar un triatlón. No es imprescindible ser un gran atleta o un fantástico ciclista para poder finalizar un triatlón. Si te gusta el deporte, estás motivado, gozas de buena salud y no tienes sobrepeso, puedes competir sin problemas. Pero lo que seguro vas a necesitar es una preparación específica que puede durar varios meses ya que debes trabajar intensamente tres disciplinas: natación, bicicleta y carrera.

Del mismo modo, para ser emprendedor no es necesario ser un genio, ni haber estudiado en las mejores universidades, ni tener una idea revolucionaria. Puedes iniciar tu propia aventura si conoces el mercado, crees que con tu producto o servicio puedes aportar algo de valor diferenciador y estás motivado. El camino es largo y no conseguirás el éxito de hoy para mañana, vas a necesitar tiempo, trabajo, sacrificio y mucho entrenamiento porque deberás dominar varias disciplinas: dirección, ventas, recursos humanos, finanzas, marketing, etc.

Lo más importante es marcarse un objetivo realista y nunca bajar los brazos.


El alpinismo es un deporte complicado, incluso a veces extremo, se requiere mantener siempre una actitud positiva, constructiva y tenaz ante las dificultades. Las montañas tienen altibajos. Los alpinistas son perseverantes y tienen una alta confianza en sí mismos, entendida tal como la suma de honestidad, competencia y responsabilidad. Les encantan los retos, llegar a lo más alto posible y estar absolutamente apasionados por lo que hacen, lo aman y lo respetan por encima de todo.

Los alpinistas se caracterizan por tener una gran motivación por la culminación de un largo camino, pero saben que el éxito inmediato no existe y que para alcanzarlo habrá que andar y sudar mucho. Los grandes alpinistas y emprendedores se conocen muy bien a sí mismos, conocen sus límites pero se desafían constantemente, se autogestionan sin engaños, tienen una gran capacidad de aprendizaje, cada nueva aventura es una fuente de lecciones, nunca dejan de mejorar, tienen una gran curiosidad por las cosas y la atención por lo que sucede en su entorno es su seguro de vida.

Una expedición al Everest, la montaña más alta del mundo, o la puesta en marcha de una startup son procesos que requieren similares capacidades. Ambos necesitan tiempo de maduración, la fase de implementación es clave, una buena gestión del día a día es fundamental, saber administrar los recursos siempre limitados (tiempo, dinero, personas) es imprescindible, y todo ello, haciéndolo con eficiencia y responsabilidad. No es nada sencillo.

Lo que importa es el camino, y no sólo la cumbre.


Conducir un coche de carreras es arriesgado por la velocidad a la que se experimentan las curvas, pero es vital pisar el pedal a fondo para no quedarse atrás. Sin embargo, no todo se juega en el circuito, en la Fórmula 1 no gana el que tiene el coche más rápido, sino el que adapta el coche mejor a las normas y características de la pista. En los boxes el trabajo en equipo lo es todo. La innovación y la precisión de los ingenieros también juegan un papel fundamental. En carrera los pilotos buscan mejorar sus tiempos en cada vuelta y adelantar con elegancia a sus rivales.

Los emprendedores son como un piloto de Fórmula 1, saben que emprender es arriesgado. El mercado es competitivo, cambiante y el futuro incierto. Pero para triunfar tiene que adaptar su producto a las necesidades del mercado. En la empresa contratar y rodearse de buenos profesionales puede marcar una gran diferencia entre la perfección y la mediocridad. Sin innovación saben que no van a durar. Durante la implementación los pequeños detalles son lo que cuentan. Superar en el mercado a tus competidores y hacerlo de forma que te lleguen a admirar es un premio que alegra y motiva a todo el equipo por igual.

De vez en cuando pasar por boxes, hacer unos arreglos, llenar el depósito y pivotar es necesario para seguir avanzado y llegar a la meta.

La caída en picado del espíritu emprendedor


Últimamente leo noticias que me ponen los pelos de punta y esta vez no hablan de corrupción, ni de lo bien que lo está haciendo España con la gestión de la crisis. Mucho peor que todo eso. El titular es el siguiente: “Cada vez menos europeos quieren montar su propia empresa“. Al parecer solo un 37% lo prefiere a trabajar por cuenta ajena, frente al 45% de 2009. En España, la cifra ha pasado del 40% de hace tres años al 35% de 2012, según publicó ayer el Eurobarómetro.

Definitivamente se ha perdido espíritu emprendedor en este país cuando más se le estaba llamando que saliera a la luz. No ha salido porque culturalmente no existe. No se ha fomentado. Ni se nos ha educado para tal. Lo de innovar y arriesgarse no va con nosotros. En fin, ríos de tinta se han escrito sobre este tema.

El caso es que ahora parece que quieren corregir la tendencia, aunque yo he preferido llamarla caída en picado. El comisario de Industria y Emprendimiento, Antonio Tajani, presentó ayer un plan para provocar “un profundo cambio cultural” y tratar de estimular a los europeos a crear su propia empresa. A continuación tienes las propuestas presentadas que giran en torno a cuatro ideas que me han parecido muy acertadas, aunque la primera muy por encima de las demás, ojalá se lleven a cabo y se les dé la importancia que merecen:

Incluir la emprendeduría en el currículum escolar incluyendo experiencias en gestión de microproyectos, facilitar la financiación con apoyo público en los primeros años de vida de la empresa impulsando la microfinanciación colectiva o simplificando estructuras tributarias que dificultan la inversión privada en pymes, reducir el tiempo necesario para montar una empresa, obtener licencias, y cerrarla si no funciona. Y, por último, crear mecanismos de asesoramiento y apoyo para grupos específicos de la población, como mujeres, mayores, emigrantes y parados.

Me pregunto si éstas son medidas suficientes dada la situación, ya no macro económica actual sino partiendo de una base cultural donde lo que prima es: a mí dame de entrada un trabajo fijo, buen sueldo, seis semanas de vacaciones al año y un horario que tenga tiempo de ir de cañas con los colegas al salir de la oficina. Si quieres ser emprendedor hay que renunciar a muchas cosas. ¿Merece la pena? Por supuesto que sí.

El Silicon Wadi de Israel y su ecosistema de startups


Nadie lo diría hace poco más de 20 años que Israel, con la cantidad de conflictos políticos y sociales los cuales muchos de ellos todavía siguen presentes, se convertiría en una de las áreas high tech más importantes del mundo. Se lo tomaron en serio y confiaron en un modelo de progreso y crecimiento basado en la innovación. El resultado es evidente, Israel está situado en una posición de vanguardia, a la altura de Boston, y solamente superado Silicon Valley.

Israel tiene en estos momentos más de 4.000 empresas startup convirtiendo ideas en negocios, convirtiendo sueños en realidad y creando empresas con una clara apuesta de valor añadido. La cantidad de empresas de nueva creación supera con creces a las de que cualquier otro país del mundo, con excepción de Estados Unidos. La cultura israelí ha sido de gran ayuda para crear ese cultivo empresarial dinámico: la ausencia de jerarquía, las constantes fuerzas individualistas y la capacidad por asumir riesgos. Pero hay muchos más factores clave que puramente los que hacen referencia a la personalidad de su población entregada a la emprendeduría.

Las cosas se han hecho bien y a conciencia. El gobierno impulsó el sector de una forma clara a través de la creación del programa Yozma en 1993, un llamado “fondo de fondos” que se estableció para invertir en fondos de capitales de riesgo locales que dirigirían el dinero a nuevas empresas tecnológicas. A día de hoy el 60% de las exportaciones tienen componente tecnológico y es el mayor país en inversión de capital de riesgo per cápita. Algo muy significante si tenemos en cuenta sus escasos 8 millones de habitantes, muchos menos que ciudades solas como Moscú o Nueva York.

Con una extensión 23 veces inferior a la de España, Israel continua demostrando que el tamaño no importa en el mercado global. Lo que importa es actuar, ser atrevido, probar cosas nuevas, experimentar y no tener miedo al fracaso. Una gran cantidad de valores que en gran parte del viejo continentes han quedado en el olvido. Unos prefirieron fomentar la innovación y el desarrollo tecnológico como motor económico, otros se dedicaron a poner ladrillos y cemento. Con el tiempo esto ha marcado una gran diferencia en ambas economías.

Por otro lado, la creciente demanda de productos militares de vanguardia modernizó también el ejército. Las fuerzas de defensa israelíes impulsaron el espíritu empresarial de forma notable. En un país donde el servicio militar sigue siendo obligatorio se diseñaron unidades de alta tecnología, en las que los interesados en computación podrían desarrollar ideas innovadoras en disciplinas como seguridad informática, comunicaciones y guerra electrónica. No son pocos los alumnos militares que usan la experiencia que recientemente han adquirido durante ese servicio para crear sus propias startups tecnológicas.

Pero para mi lo más importante de todo, el ecosistema emprendedor también habita en las aulas y pasillos de las universidades israelíes. El sueño de la mayoría de sus estudiantes es crear su propia empresa y seguir los pasos de Steve Jobs (Apple), Mark Zuckerberg (Facebook) o Larry Page (Google), entre otros muchos referentes de estos tiempos. Tel Aviv, Haifa y Jerusalén son tres de las ciudades donde se concentra espacialmente la innovación en Israel, apoyadas en centros educativos y tecnológicos de cada vez mayor prestigio internacional como son: la Universidad de Tel Aviv, la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Instituto Tecnológico Technion en Haifa y el Instituto Weizmann en Rehovot.

El éxito de Israel en convertir un modelo cultural basado en el espíritu de superación en un modelo de país le han llevado en poco tiempo a convertirse en una potencia tecnológica sostenible y sustentada en una extraordinaria cualificación de sus recursos humanos, basada en una inteligente política educativa con la innovación como pilar fundamental del éxito profesional, pasando por la potenciación del conocimiento de idiomas (inglés, portugués, ruso y chino) y terminando por un sistema de incubación de startups (apoyado desde las mismas universidades) que le han convertido en referente mundial y por supuesto, en modelo a seguir.

Fuentes y lecturas recomendadas:
Israel, tierra de emprendedores
Israel: The start up nation taking on Silicon Valley
Cómo Israel se convirtió en la Silicon Valley de Medio Oriente
Tel Aviv, mejor ecosistema emprendedor del mundo tras Silicon Valley

Nunca renuncies a tus sueños de emprender


Cuando tengas una idea que pueda convertirse en un negocio de éxito, simplemente sigue el camino para hacerla realidad, deja tus miedos atrás, mira hacia el futuro con optimismo, la ilusión y la creatividad fruto de una idea original e innovadora son los ingredientes clave para el éxito de cualquier empresa de nueva creación. Me encantó el video inspirador de Adcom para animar a los emprendedores a hacer realidad sus sueños.

THINK when you were still a KID
Think when you were a KID, everything is POSSIBLE
You put the BLANKET over your back, then you became a SUPERMAN
You take your mom’s BROOM and ride on it, then you became a WITCH
You climb up the TREE not knowing that you might fell,
you simply MADE IT
You just had an IDEA and made it happened, because YOU BELIEVE
You were then, CREATIVE with strong BELIEF

As you became ADULT, things seems to be a little different
When you failed in your EXAM, you think “I can NEVER make it”
When you have a BRILLIANT marriage proposal,
then you think “maybe it’s NOT the right time”
When you want to start a BUSINESS,
you think “maybe it’s NOT as easy”
When you are ALREADY in the BUSINESS,
you heard someone says do NOT take risk

Then, when you have a BRILLIANT IDEA that,
can create more JOBS for poorer nations,
can provide a better LIVING for more people,
can make our nation PROUD,
can help the GROWTH of our nation,
and can create a better WORLD
And you said “I am NOT SURE…”
You are still CREATIVE but with more DOUBT

Then YEARS LATER, you heard… someone had the same idea as yours
What makes him DIFFERENT from you?
His ACTION
He puts his IDEA into reality
He’s the Most Promising Creative Young Entrepreneur of the year
His ACTION won him this recognition
Then you started to think,
how I WISHED I had taken ACTION that years ago

THINK when you were a KID,
If that idea came by when you were still a KID,
Could you have taken ACTION???
When back then, you strongly BELIEVE
It is never too late…
You just need to have an IDEA and make it happen
You still CAN,… if you BELIEVE

CREATIVITY STARTS FROM A BELIEF

Emprendedores basados en al creatividad


Los emprendedores dedican mucho tiempo pensando que les aguarda el futuro. Sin embargo, debemos cambiar el chip y ser consientes que el futuro depende 100% de nuestros actos presentes. El esfuerzo mezclado con una buena dosis de creatividad nos permitirá establecer es camino que nos lleve a lograr nuestros sueños empresariales. Solamente tú eres capaz de transformar tus ideas en realidad, incluso cuando parezcan imposibles.

Si nunca has fallado, nunca has vivido


Los Beatles, Edisón, Michael Jordan, Walt Disney o Abraham Lincoln son grandes personajes de la historia. Todos ellos tienen una cosa en común y es que fueron rechazados en un principio, desanimados y criticados por su entorno más cercano, tanto académico como familiar, social o empresarial.

El emprendedor tiene ser capaz de superar las adversidades y los comentarios negativos acerca de su negocio o de sus habilidades potenciales. Se trata de un camino complicado en el que tan solo unos pocos llegan hasta el final, pero el esfuerzo y sacrificio bien merece la pena.

Desde el inversor que buscamos para que nos otorgue la financiación necesaria y se ríe de nuestro proyecto porque no le ve futuro, a los pensamientos de todos aquellos que nos rodean. En la mayoría de los casos, detectaremos que nos toman por locos, por ilusos que no tenemos los pies en el suelo y nos encontramos extasiados por un proyecto que sólo nos convence a nosotros mismos.

Es cierto, estamos solos y no todos los proyectos triunfan. Pero el que no camina por las dificultades del fracaso en sucesivas ocasiones, nunca aprenderá de verdad a detectar cual el proyecto e idea que si va a triunfar en el futuro. Por lo tanto si nunca has fallado, nunca has vivido.

¿Por qué nadie quiere emprender en España?


Si hay algo que admire profundamente de los Estados Unidos son las enormes posibilidades de emprender. De convertir los sueños en realidad. En España estamos cansados de oír hablar de las miles de startups o nuevas empresas de base tecnológica que surgen al otro lado del charco, mientras que en nuestro mercado aparece un Tuenti o un BuyVip cada demasiado tiempo. No cuesta mucho darse cuenta de que algo falla. Y no será por ideas, talento o formación.

A pesar de todo, pienso que actualmente emprender es mucho más sencillo que hace 20 años, la flexibilidad que da Internet a los negocios ha marcado un nuevo camino. Antes si abrías una zapatería en el Paseo de Gracia de Barcelona y te iba mal, te veías obligado a cerrar, pero una empresa en la red puede ir modulando su oferta en función de los gustos de los usuarios. En este sentido, el modelo de negocio muchas veces se va descubriendo o adaptando a medida que vemos las reacciones de nuestros usuarios o clientes potenciales. Y en ese sentido, las redes sociales tienen un papel cada vez más importante.

Me he encontrado muchos casos en los que personas con almas emprendedoras no pueden montar su startup por falta de recursos económicos y es una verdadera lástima. No se está apreovechando el potencial que llevamos dentro. Los bancos no dan créditos, las firmas de inversión no apuestan por la gente joven y los business angels tienen tantas propuestas de proyectos en la bandeja de entrada de sus correos que no dan abasto. Por no mencionar las nulas escasas ventajas fiscales. En definitiva, estamos estacados en un punto en el que dan ganas de dejarlo todo, bajar las persianas, guardar las ideas en el cajón de los recuerdos y hacer oposiciones.

El escenario es realmente desalentador. Sin embargo, lo peor de todo no es esto. En España probablemente ningún emprendedor te diga que la clave para que su negocio funcione es que haya más subvenciones o que la administración invierta en más centros de innovación tecnológica o incubadoras. Los emprendedores lo único que quieren por encima de todo es que les dejen trabajar porque han aprendido a buscarse la vida. Así de sencillo, que no les pongan más problemas a la hora de poner en marcha su idea, y que ésta se convierta en un negocio rentable que pueda generar empleo. No quieren que la administración haga más cosas sino menos cosas.

Conozco casos de startups que han tenido que cerrar a las primeras de cambio ahogadas de impuestos, de burocracia y de la necesidad de pedir licencias por todo. Por tratar hacer negocios y ofrecer un servicio que cubra alguna de las muchas necesidades de este mundo mundo, aunque no logres facturar ni un euro, el Estado ya te está soplando cobrando unos 250 euros al mes, más luego súmale la gestoría, etc. Pienso que no voy desencaminado si digo que unas mayores oportunidades para reducir la tasa de paro de nuestro país, es dar la máxima facilidad a los pequeños empresarios para que puedan iniciar sus negocios: afloraría mucha economía sumergida y animaría a mucha gente a probar a trabajar por cuenta propia.

Finalmente, existe un problema social que pesa mucho, demasiado desde mi punto de vista. Las sociedades de responsabilidad limitada en España no existen salvo en el nombre. Hoy fracasar es el fin de una carrera profesional. Si te va mal un negocio no puedes montar otro, pues estarás señalado con el dedo. Aquí fracasar no se entiende adquirir experiencia vital o aprender del pasado. Y lo cierto es que muy pocos aciertan antes de errar. Cada fracaso nos enseña algo que necesitamos aprender. Fracasar no es vergonzoso, lo vergonzoso es no hacer el intento. Bien mirado no es de extrañar que buena parte de los emprendedores en nuestro país sean inmigrantes… si les va mal pueden volverse por donde vinieron.

Emprendedores, una clase en peligro de extinción. Una simple y llana utopia.

Fuentes y lecturas recomendadas:
España no es país para emprendedores
10 medidas para que en España haya mas Startups
Sólo ocho de cada cien estudiantes quieren montar su propio negocio

Los problemas para emprender en España

España es uno de los países que más dificultades se pone a los emprendedores, quizás simplemente por eso los que lo son tienen más merito. Por desgracia existen muchas barreras que te frenan para poner en marcha nuevas empresas. Todo lo contrario de lo que debería ser. Es bien sabido que el mayor valor para las economías locales lo generan los emprendedores. Personas valientes con una idea clara de negocio que crean riqueza al tiempo que ofrecen empleo. Es una combinación perfecta para el estado del bienestar.

El principal problema es la financiación. Los estudios indican que el 85 por ciento de las pymes, más de un millón, que ha intentado acceder a financiación ajena han tenido problemas o muchas no la han logrado. En la mayoría de casos piden al empresario una aportación de al menos una cuarta parte de recursos propios, algo que no todo el mundo tiene. Por lo tanto, se tienen ideas, pero las entidades financieras no apuestan por dejar dinero a empresas de nueva creación. En nuestro país no por faltan de recursos humanos, sino financieros. En tiempos de crisis siempre nos quedará pedir dinero a familiares o amigos.

Pasamos a los problemas burocráticos. Hasta una decena de trámites diferentes hacen falta para abrir una empresa en España (registro, notario, licencias de apertura, altas en la Seguridad Social) frente a los cinco sencillos pasos de media en los países de la OCDE. Esto aletarga el proceso para operar hasta en 47 días, frente a los 13 de media en los países vecinos. Es grave que para aceptarte una simple licencia o la aprobación de la denominación social pueda retrasar hasta dos meses la apertura de la empresa.

Otro de los obstáculos para emprender es el dichoso miedo al fracaso. En Estados Unidos, si montas una empresa y fracasas, lo pones en tu currículum, puesto que demuestra que tienes inquietudes y una persona activa con ganas de superación. En España, todo lo contrario: está mal visto. De ese modo, es complicado que haya jóvenes que se aventuren a emprender. El fracaso muchas veces es un paso adelante del que se aprende y ayuda a no cometer errores en un futuro.

Por otro lado, también existe un cierto temor al cruzar el charco. Las pymes necesitan abrir fronteras para convertirse en empresas globales. Es un error centrarse en un ámbito local si el negocio puede funcionar igual de bien en otras regiones o países. Antes de lanzarse será necesario un análisis en profundidad de ese mercado para ver si es posible una adaptación del negocio en el mismo. El idioma no debería suponer un problema.

La brecha tecnológica es también importante en España. Parece mentira pero a pesar de todos los avances, menos de la mitad de las pymes de este país tienen página web. Por otro lado, todavía hay micropymes de hasta dos empleados que no disponen de ordenador, algo que parece imprescindible a estas alturas.

Finalmente, el tema de las ayudas y subvenciones. El gobierno no es especialmente generoso en estos temas. La gran mayoría de los negocios salga adelante sin ayudas oficiales. Según los datos de las Cámaras de Comercio, menos del uno por ciento de las empresas dispone de dinero subvencionado en su capital de arranque. Lo que todavía complica más la puesta en marcha de un negocio.


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