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Reflexión con el crecimiento del bambú japonés


El mundo de las plantas es fascinante. Prácticamente todo lo que comemos proviene directa o indirectamente del reino vegetal y no solamente son fuente de alimentación, también miles de personas utilizan las plantas como remedios naturales para curar enfermedades. La naturaleza es más sabia de lo que nos imaginamos.

Las plantas nos dan vida y purifican el aire. Mediante el proceso conocido como fotosíntesis absorben el dióxido de carbono del medio ambiente y liberan moléculas de oxigeno a la atmósfera que nos sirven para respirar, además limpian el aire de compuestos orgánicos volátiles que pueden ser dañinos para nuestra salud.

Pero dentro de toda la variedad de plantas me quedo con el bambú japonés. No porque haya estado en Japón y me haya enamorado de su cultura, que también, pero por ser un vegetal muy especial en su fase de crecimiento.

Yo no soy agricultor pero tampoco hace falta serlo para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y agua. Pero algo muy curioso es lo que sucede con el bambú que lo convierte en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas y no dejas de regarla de forma constante.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, hasta tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles y habría abandonado el riego matando definitivamente la planta.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solamente seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. Es justo en esos momentos cuando tenemos que recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que mientras no nos rindamos ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro de nosotros…

Estamos creciendo, madurando.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

El tiempo es oro y eso hace que las esperas se conviertan en pesadillas, poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos. Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, desarrollamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés…

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. Así que si no consigues lo que anhelas ahora mismo, no desesperes…

Quizá sólo estés echando raíces. 🌾

Razones para no comprarme un coche


Me compré mi primer coche de segunda mano, un Renault Clio, cuando estudiaba en la universidad. Odiaba tener que depender de los horarios del tren y su disponibilidad para llegar puntual a clase. Por aquel entonces Renfe no ofrecía muy buen servicio que digamos, a pesar de eso fui a la UAB del campus de Bellaterra durante casi dos años en tren. Excepto los días que había huelga o fallo mecánico que no me quedaba otra que tomar el bus el cual podía tardar más de dos horas dependiendo del tráfico.

Me gasté 8.000 euros por el coche, solamente tenía ahorrados 6.000, así que financié 2.000 a un año y busqué trabajo para poder pagar cada mes la letra del coche. Terminé trabajando durante más de dos años en Pc City (Dixons Retail) por las tardes hasta las 22h en atención al cliente. Aprendí muchísimo. Por las mañanas iba a clase, ahora ya sí en mi coche. Era un descanso y una comodidad conducir hasta la universidad sin tener que pasar por la estación de tren. El tráfico era denso a la salida de Barcelona pero logré manejar para llegar en menos de 45 minutos.

Sin embargo, hace algo más de dos años vendí mi Clio y me quedé de nuevo sin vehículo. Me gusta conducir. De hecho, me gusta mucho. He conducido un Ferrari por el Circuito de Cataluña, he hecho varias sesiones de conducción deportiva también en Montmeló y cuando voy a los karts con mis amigos ya saben que conmigo en pista lo tienen complicado para cruzar la línea de meta en primera posición.

A pesar de mi pasión por las cuatro ruedas hace un año me compré una moto, una scooter pequeña para moverme con agilidad por la ciudad. Concretamente adquirí una Yamaha D’elight de 115 cc por unos 2.000 euros. Tengo que decir que va como la seda, apenas consume y llego a todas partes. La verdad que ahora mismo no la cambiaría por un coche y a continuación te voy a dar algunas razones de peso por las que desde mi punto de vista comprarse un coche no es una buena idea.

Tráfico

En las grandes ciudades el tráfico es brutal en horas punta y personalmente estar atrapado en un atasco me genera un gran estrés. Por no hablar de los conductores que se ponen nerviosos y comienzan a tocar el claxon, los que dan volantazos para cambiar de carril y adelantar dos metros. Se ha demostrado que las personas que van al trabajo en bicicleta tienen nieves de estrés muy inferiores a los compañeros que lo hacen en coche y en menor medida en transporte público.

Seguridad

El estrés mata. Pero el peligro va mucho más lejos que nuestro estado mental, pues no hay semana que no salga por las noticias algún accidente grave de tráfico. Dos coches se han estrellado cuando el conductor de uno ellos superaba el límite de alcohol en sangre. ¿Te suena? Malas noticias las hay todos los días. No subirse a un coche reduce tus probabilidades de sufrir un accidente.

Depreciación

Comprarse un coche es la peor inversión que existe. En el momento que sale del concesionario ese coche ya vale varios miles de euros menos. No importa la marca, el modelo o si es una edición limitada. El valor de un coche se deprecia diariamente, sin excepción. Cada kilometro o rasguño cuenta.

Aparcamiento

No hay nada que me de más rabia que las zona azul y prefiero no hablar de la zona verde. Encontrar aparcamiento por la ciudad es más complicado que encontrar una aguja en un pajar. No hay forma. Al final no te queda otra que meterlo en un parking privado y cuando lo pasas a recoger si has estado varias horas quizás tengas que pedir un préstamo al banco para poder pagar el ticket y sacarlo de la cueva.

Combustible

Es curioso ver como el precio del barril de brent se ha desplomado en los mercados como más de un 60 por ciento. Sin embargo, vas a la gasolinera y como mucho el precio de la gasolina ha bajado un 20 por ciento. Aquí hay alguien que está ganando mucho dinero y no somos nosotros, los conductores, precisamente. Dar de comer a un coche es más caro que tener un bebé en casa. No es broma, haz números.

Seguros

Los seguros de auto son caros. En mis primeros años había llegado a pagar más de 800 euros al año por cobertura a terceros. Es decir, lo mínimo para poder circular. 800 euros. ¿Estamos locos? Por suerte hay más competencia y los precios se han moderado pero igualmente supone una gran parte de tu presupuesto. Tener una aseguradora es un negocio redondo. A modo de ejemplo, a mi hermano le robaron el GPS, lo pasó por el seguro y al año siguiente le subieron la cuota casi en la misma cantidad que le habían dado por el GPS. La aseguradora siempre gana.

Mantenimiento

Tener un coche es como una hucha sin fondo. Vas metiendo dinero pero desaparece por un agujero negro. Revisiones obligatorias, cambio de aceite, filtros, ruedas, frenos… Siempre hay algo que no funciona bien. Y en caso de avería, una reparación pueden dejarte desplumado. Dejar el coche en el taller requiere rezar al menos tres padres nuestros y un ave maría. Por cierto, ¿conocéis algún mecánico que cobre con IVA? Hay dejo la pregunta.

Medio ambiente

Vamos a ponernos serios en esto. El calentamiento global es una realidad y parte del problema está en las emisiones de dióxido de carbono que los vehículos emiten a la atmosfera. ¿Yo puedo ayudar reducir ese impacto? Por supuesto, usando el transporte público o mejor todavía: ir en bicicleta o andando. Ya no solamente harás un favor al medio ambiente, sino que también a tu salud.

La emotiva conferencia de Lizzie Velásquez en TEDx


Me gustaría compartir una de las mejores charlas motivacionales que he podido escuchar. Lizzie Velásquez nació en Texas, tiene 24 años, sufre una enfermedad rara de la que solamente se conocen dos casos en el mundo: no puede ganar peso, su nivel de grasa corporal es nulo y nunca ha pesado más de 26 kg. Se le marcan los huesos, es ciega del ojo derecho y tiene visión limitada en el otro.

Lizzie había tenido una infancia tranquila y sus padres la habían educado con normalidad, pero cuando tuvo que ir a la escuela fue objeto de bullying durante mucho tiempo, sus compañeros de clase la miraban con desprecio y nadie quería juntarse con ella. Decepcionada se fue a casa y le preguntó a sus padres qué había hecho mal. Ellos le contestaron lo siguiente:

Lo único que te hace diferente es que eres más pequeña que los demás. Tienes un síndrome extraño, pero no definirá quién eres.

En el instituto la situación fue a peor, cuando ya estaba en bachillerato un grupo de estudiantes subió un video de ella en YouTube titulado “La mujer más fea del mundo”. Antes de que ella lo viera colgado en la red, más de 4 millones de personas lo habían reproducido y se había propagado por miles de blogs. En los comentarios se podían leer frases tan crueles como esta:

Lizzie, si quieres hacer un favor al mundo, suicídate, pegate un tiro.

Pero lejos de venirse abajo, Lizzie contestó a todos aquellos que se burlaron de ella de la mejor forma posible: ser mejor persona. En poco tiempo se ha convertido en una destacada autora motivacional, hasta la fecha ha publicado tres libros donde expone su propia experiencia y con los que es capaz de inspirar a millones de personas en todo el mundo a no dejarse arrastrar por lo que digan los demás y a seguir luchando por tus metas.

En los tiempos donde la belleza está definida por supermodelos, el éxito está definido por la riqueza y la fama está definida por la cantidad de followers que tenemos en las redes sociales, Lizzie Velásquez lanza al mundo una pregunta: ¿Cómo te defines a ti mismo?

Ver video con subtítulos en español.

La historia de Nika: de una vida perfecta a la felicidad verdadera


En una pequeña población cercana vivía una familia que era millonaria con una hija única llamada Nika. Nunca habían tenido problemas económicos, dinero no les faltaba, podían comprarse cualquier cosa por la que suspirasen. Tenían una preciosa casa con piscina, estaba rodeada de montañas pero aun y así a lo lejos se podría vislumbrar el mar, la arquitectura era de diseño minimalista, elegante, por dentro una decoración muy cuidada, colores cálidos, suelos de madera, techos altos, amplias terrazas, electrodomésticos con las últimas tecnologías, era perfecta y la envidia entre sus vecinos.

Nika había terminado sus estudios con buenas notas, la mayoría excelentes, era lista y aplicada, ahora recién licenciada ayudaba a su padre con los negocios familiares, pretendientes en el amor no le faltaban, tenía una belleza espectacular, era bonita por fuera y por dentro. Además, disfrutaba del reconocimiento de todos aquellos que la conocían, la admiraban y la querían.

En resumen, teniendo en cuenta los patrones de la sociedad en la que vivimos, Nika tenía una vida perfecta. Nada le iba mal, no tenía motivos para no levantarse cada mañana con ilusiones de comerse el mundo y tampoco tenía motivos para no sonreír. Sin embargo, no lo hacía con suficiente frecuencia y apenas le brillaban los ojos.

A pesar de que Nika lo tenía todo, no era feliz con su vida, ni con ella misma, sentía vacíos en su interior que su propia realidad no conseguía llenar. En el fondo, ella necesitaba algo diferente, era como si todo lo que le estaba sucediendo estuviera programado o planificado, y eso la amargaba por dentro. Cada vez dormía peor por las noches y se pasaba horas en vela preguntándose el sentido de su vida. Ciertamente no lo encontraba.

Nika era popular, tenía amistades pero desconfiaba de ellas, para sus cosas se sentía sola, muchas veces se iba a un árbol muy grande que había cerca de su casa, al pie de la montaña. Un lugar donde poder mirar al horizonte y desconectar. Allí se pasaba tardes enteras hasta que caía la noche tratando de buscar respuestas a por qué no era feliz con todo lo que le rodeaba.

Además, al estar completamente en medio de naturaleza podía permitirse el lujo de llorar, una expresión y sentimiento del que siempre se había reprimido delante de los demás. No lo hacía porque estaba convencida de que nadie la entendería, a los ojos de los demás, su vida era perfecta.

Una tarde que fue a su árbol se encontró con una mujer mayor, cuyo rostro transmitía mucha paz y tranquilidad, Nika sintió curiosidad por saber quién era y qué hacía en la montaña. Le preguntó cómo se llamaba, pero la mujer respondió con otra pregunta: ¿Tú debes ser Nika?, se quedó sorprendida pero asintió la cabeza, y antes de preguntarle cómo lo sabía, la mujer misteriosa le dijo: “me imaginé que eras tú porque todos desean ser como tú, tener una vida cómoda, fácil y lujosa, muchos piensan que eso es la felicidad, pero no veo que eso se refleje en tu cara, tu rostro muestra tristeza y ganas de ser diferente. Nika, ¿qué te gustaría tener en tu vida?”.

La pregunta la dejó descolocada por un momento pero le gustó que alguien se lo planteara, en el fondo estaba deseando responderla, se sintió liberada, dejó atrás la angustia y le dijo: “me gustaría poder hacer cosas que no hago, como por ejemplo decidir por mí misma, equivocarme, no ser observada por todo el mundo, viajar a otro país, conocer a personas con otros puntos de vista, aprender de otras culturas, tener más aficiones, crear mi propia vida, trabajar y empezar mi negocio relacionado con enseñar a los niños algunas de mis pasiones, que son pintar y bailar, necesitaría…”.

Nika rompió a llorar desconsoladamente como nunca antes lo había hecho, fue su mejor terapia, se dio cuenta de las enormes ganas que tenía de empezar de nuevo, de que en el fondo de su corazón sabía lo que realmente quería hacer. Lo llevaba guardado dentro. Al final había encontrado la respuesta que tanto buscaba, cómo ser feliz, y lo más importante, ahora tenía un sueño por cumplir.

La mujer la abrazó, Nika sintió algo que buscaba hace años: comprensión y cariño, fue entonces cuando dijo: “necesito ser yo, romper las cadenas de esta vida que tengo totalmente dirigida y que no me llena, necesito hacer mi camino, explorar, empezar a hace cosas que me gusten, dejar huella y siento que tengo que cambiar muchas cosas”.

Nika entendió la necesidad de ser uno mismo, de lo importante que es tener unos valores propios, de reflexionar hacia dónde queremos ir, de los momentos que queremos vivir, de disfrutar de nuestras pasiones y de convertir los sueños en realidad. La perfección es relativa y la felicidad no está en lo superficial o material, si no consigues encontrar tu sitio a nivel emocional siempre tendrás un vacío que no llenarás nunca hasta el día que por fin descubras lo que realmente te importa.

La historia de Nika muestra que su personalidad contaba con unos valores que no se mostraban en su día a día, como la libertad de dirigir su vida, de tomar decisiones, de darle rienda suelta a su espíritu emprendedor, de vivir y trabajar con su pasiones que eran pintar, bailar y enseñar a los más pequeños, algo que le encantaba y no lo hacía porque tenía otras obligaciones. Buscaba cambiar su forma de pensar para convencerse a si misma que era feliz, pero no encontraba la forma, el hecho de tener la vida perfecta la tenía atrapada.

Para Nika la perfección iba más allá de tener una vida cómoda, estabilidad económica, un hogar de ensueño o popularidad, tras un proceso de conflicto interno decidió romper con todo. No se resignó a perder su esencia y floreció. Se atrevió a salir de su zona de confort y con el tiempo empezó a ser realmente feliz, a disfrutar de cada segundo y a encontrar el sentido a cada actividad que realizaba. Durante los seis primeros meses de su nueva vida aprendió más que en los diez años anteriores de su vida a la deriva.

Con esta historia pretendo transmitirte lo vital y fundamental que es descubrir y conectar con tus valores personales, si realmente quieres disfrutar de tu vida y ser feliz junto a quienes te rodean, mira en tu interior y conócete a ti mismo, sal a la montaña y busca tu árbol, deja de esperar que tu vida cambie o que los problemas se te resuelvan sin hacer el mínimo esfuerzo. Encontrar la felicidad verdadera depende de ti. La vida es corta, actúa y no tengas miedo a equivocarte.

Nunca te arrepientas de lo que hiciste sino de lo que nunca te atreviste a hacer. Paulo Coelho, novelista, dramaturgo y letrista brasileño.

Reflexionando sobre la sociedad tecnológica, el FoMO y la nomofobia


Nos estamos volviendo completamente idiotas. No hay duda de que los avances tecnológicos nos han aportado muchos beneficios, pero nos estamos dejando llevar quizás demasiado. De vez en cuando conviene detenerse y reflexionar y cuando lo hagas es probable que te des cuenta de que igual nos estamos volviendo un poco tontos.

La necesidad de estar siempre conectados para atender a nuestras cuentas en redes sociales se conoce como FoMO (Fear of Missing Out) y está en auge. La sensación de que te estás perdiendo algo por no estar continuamente conectado. Este tipo de problema está presente entre el 56% de los usuarios, según una encuesta realizada por MyLife en julio de 2013.

La nomofobia es el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. En Reino Unido se llevó a cabo en 2011 un estudio cuyas conclusiones fueron que el 53% de los usuarios de teléfonos móviles tienden a sentir ansiedad cuando pierden su teléfono móvil, se les agota la batería o no tienen cobertura de la red. El porcentaje se ha elevado al 66% este mismo año. De media, cada usuario consulta su móvil 34 veces al día y le dedica cerca de dos horas.

Es más que evidente la elevada dependencia de la sociedad moderna a sus dispositivos móviles, el estar permanentemente conectados, el entrar cada dos por tres en las redes sociales para saber lo que está pasando, el matar el tiempo utilizando aplicaciones que no aportan ningún tipo de utilidad… la cuestión es estar tocando la pantalla del smartphone como si no hubiera un mañana.

Me pregunto si el progreso tecnológico nos está llevando casi sin darnos cuenta a un retroceso mental, a una sociedad robotizada, fría y distante.

A todo esto me gustaría compartir la reflexión que hace la productora Big Lazy Robot en su corto titulado “iDiots”, un retrato de la sociedad tecnológica muy cercano a la realidad. Quizás demasiado. Ahí vamos.

¿Qué harías si el dinero no fuera importante?


Espectacular video con un pequeño discurso del filósofo británico Alan Watts llamado “What if money has no object?” en el que plantea una muy buena pregunta que te hará reflexionar sobre tu futuro y el sentido de la vida. ¿Si no tuvieras que trabajar por dinero a qué te dedicarías? En definitiva, nos viene a decir que nos olvidemos del dinero si no queremos malgastar nuestro tiempo. Es mejor tener una vida corta pero llena de cosas que te gusta hacer, que una vida larga pero vivida de forma miserable. Cuando descubras tu verdadera pasión, simplemente disfrútala dedicándole todo el tiempo posible, no importa lo que sea, lo que realmente importa es que te haga feliz.

Busca tu propia felicidad interior emprendiendo un nuevo camino

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

Con estas bonitas palabras de Pablo Neruda, poeta y político chileno, quiero comenzar este artículo de reflexión y donde espero ayudarte a que nunca abandones tus sueños, a seguir intentándolo a pesar de los obstáculos, a no mirar atrás sino adelante, a buscar las cosas positivas de la vida, a aprender de los errores cometidos y a creer que somos capaces de conseguir cualquier cosa a pesar de que en algunos momentos nos sentimos sin fuerzas para continuar.

No vivimos en tiempos fáciles. En la escuela tenía una profesora que siempre nos decía que “la vida no era un camino de rosas”, era una forma suave de decir que la vida era dura, poco después me di cuenta la enorme razón que tenía. Pero son precisamente esas dificultades que se nos presentan las que nos permiten crecer como personas y hacernos más fuertes. A pesar de que las cosas a veces no salen de todo bien, la vida en general se presenta como una oportunidad única donde nosotros somos los protagonistas de nuestra propia película, y que ésta sea la más bonita que jamás hayamos visto solamente depende de nosotros mismos.

Con el paso del tiempo las experiencias nos van marcando, es decir, van dejando huella en nuestro corazón, pero seguramente coincidirás conmigo en que la mayoría de ellas son positivas, y unas pocas negativas. Sin embargo, las personas tienden a quedarse con las malas vivencias y se terminan frustrando entrando en una espiral de pensamientos negativos. Ese mal estar les impide ver más allá de sus problemas, muchas veces pasados, y no se dan cuenta que lo importante es el futuro que está por llegar. El pasado forma parte de la nuestra historia y nos ha llevado a donde ahora nos encontramos, pero eso no significa que a partir de ahora podamos tomar otros caminos.

Si tienes la ocasión, ves a dar una vuelta por la playa y contempla el horizonte o sal a dar un paseo por la montaña y escucha el precioso sonido del silencio. Son pequeños ejercicios que te ayudarán a reflexionar y a darte cuenta de lo grandioso que el mundo, de la suerte que tenemos de estar aquí vivos y que merece la pena aprovechar cada segundo para ser felices. Al final de cualquier túnel siempre hay una luz muy brillante, es allí donde tenemos que llegar para dejar atrás la oscuridad, empezando por ser conscientes que no estamos solos, que tenemos personas que nos importan y que nosotros importamos a ellas.

La felicidad es un estado de ánimo que hay que dejar de buscar porque no existe como tal, simplemente llegará en el momento en que comencemos a hacer cosas que nos gustan y que nos ilusionan, así como por ejemplo cuando ayudamos a los demás sentimos una profunda paz interior. Te animo a que salgas de tu zona de confort, hazte una lista de deseos, ve a por ellos y conoce a personas con otros puntos de vista que te aporten energía positiva. Quizás haya llegado el momento de emprender un nuevo camino. No tengas miedo a enfrentarte a lo desconocido, porque es justamente allí donde se hacen realidad los sueños.

Siempre digo que perder un trabajo o quedarte sin pareja no es el fin del mundo, puede que sea el inicio de algo nuevo mucho mejor. No importa donde trabajes, ni donde vidas, ni con quien pases tus ratos libres, lo más importante eres tú y lo que puedes hacer para sentirte bien, estoy seguro que lo sabes. De modo que te recomiendo interiorizar estas palabras, pronto comenzarás a pensar diferente, a ser más fuerte, a ver las cosas desde otra perspectiva y levantarte cada mañana con ilusión para salir a buscar un nuevo amanecer.

Me gustaría terminar añadiendo que al igual que para llegar a un sitio tenemos que andar y durante ese andar se dan pequeños pasos, los cuales uno tras otro nos llevan al lugar, el proceso de cambiar los sentimientos y las emociones hacia un estado de gratitud y bienestar es un también un camino que se recorre despacio y durante el cual debemos empezar por apreciar los pequeños detalles y valorar los pequeños gestos de los demás. Como en su día dijo Benjamin Franklin:

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.

¿Estás haciendo lo que realmente te hace feliz?


Espero que este vídeo cambie completamente tu forma de pensar, de ver la vida y de hacer las cosas. Espero que sea profundamente inspirador, tanto para decidir lo que realmente te hace feliz y simplemente ir a por ello a pesar de todo. No hay motivo para posponer algo que sabes que te hará sentir mejor. Empieza a hacer cosas con las que realmente disfrutas y tu sonrisa será tu mejor arma de seducción.

Gratitud por la vida: saber valorar lo que tenemos y dónde estamos


Siempre que encuentro un video que me encanta y lo comparto aquí en estas líneas con vosotros me gusta hacer una breve introducción de lo que significa para mí el mensaje que transmite. En esta ocasión no lo haré porque cualquier cosa que diga no estará a la altura. Simplemente disfruta de la belleza del vídeo e interioriza las palabras. Merece la pena.

Sal de tu zona de confort y atrévete a soñar


Los seres humanos somos animales de costumbres. Hacemos todos los días prácticamente lo mismo, semana tras otra, meses tras otros y los años van pasando. La vida avanza, no se detiene y por supuesto no nos espera por aquello por lo que no hemos luchado. Nos adaptamos a nuestro entorno y establecemos lo que se conoce como una zona de confort donde salir de ella puede llegar a crear sentimientos tan adversos como el miedo o el terror. Y sin embargo, los pocos que se atreven a experimentar, es decir a salir de esa zona de confort, se dan cuenta que merece la pena. Descubren lo que significa el placer de perseguir un sueño. Creen en ellos porque ellos son los únicos protagonistas de sus vidas, no dejan a nadie que tome sus propias decisiones. Salir de su zona de confort les hace aprender a gestionar correctamente sus temores y eso les aumenta la autoestima de una forma tan sorprendente que les permite tener una nueva visión de la realidad, pero esta vez llena de oportunidades y motivaciones.

Do you dare to dream? English version by inKNOWation

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