No nos vamos a engañar, el sistema de pensiones actual era insostenible. Los jóvenes tienen menos hijos y los ancianos tienen más cuerda que en tiempos pasados. El resultado es una pirámide demográfica cada vez más invertida. Las reformas tenían que llegar tarde o temprano. El cambio más importante que ha experimentado la raza humana en su historia es el aumento de su esperanza de vida. Y eso es bueno siempre que se mantenga una calidad de vida. En 1900 era de menos de 40 años y hoy rozamos los 90.

España va camino de convertirse en uno de los países más envejecidos del mundo, con 15 millones de personas de más de 64 años. Dentro de cincuenta años podría haber un jubilado por cada trabajador en activo. Las pensiones de este grueso de la población se deberán pagar con los impuestos que se recauden de los trabajadores en activo, que poco a poco serán el mismo volumen de población que los pensionistas. Así los números no cuadran.


En definitiva, la juventud de hoy pasará a la historia como la primera generación que vivirá peor que sus padres desde la Segunda Guerra Mundial. Nos ha tocado. Los datos son escalofriantes: prácticamente la mitad de la población activa entre 18 y 25 años en España ni trabaja ni estudia, ni aspira a nada. No les importa su futuro. Y en parte no tienen culpa. Todo pinta negro. Sube una generación que no conoce que es tener vivienda digna y un empleo estable.

Hace unos años se criticaba la cantidad de trabajo basura o el número de mileuristas. Ahora ya ni eso. Poder cobrar ni que sean 1.000 euros al mes ya es una bendición. Lo justo para sobrevivir. No hay empleo, la tasa de paro ya supera el 20% y seguirá ligeramente al alza en los próximos meses. Los subsidios por desempleo se terminan y muchas de las ayudas han sido retiradas. A eso le sumamos que somos un país tremendamente endeudado, desde al Estado hasta las familias, prácticamente todas tienen letras de hipotecas por pagar.

Mañana probablemente algunos no podamos jubilarnos nunca, pero todavía es más triste que hoy ni siquiera podamos trabajar.