El pasado mes de enero de este mismo año un Bitcoin se intercambiaba por 13 dólares en sitios como Mt.Gox, hoy cotiza a 1.150 dólares, muy cerca de lo que cuesta una onza de oro. La subida experimentada en once meses es cuanto menos para detenerse y analizar a fondo lo que está sucediendo. A pesar de la espectacular revalorización sigo considerando que hay que ser muy prudentes y no le veo fundamentos como para invertir a largo plazo. Para especular hubiera estado muy bien, pero con un nivel de riesgo no apto para cardiacos.

Haciendo un poco de historia, el Bitcoin nació en 2008 por un programador japonés llamado Satoshi Nakamoto, cuyo paradero se encuentra desconocido. Se trata de una moneda virtual, es decir, no se imprime ni se acuña, está formada por ceros y unos, utiliza un protocolo descentralizado y su valor frente a otras monedas tradicionales se establece por la misma ley de oferta y demanda, es ante todo, un sistema de fijación libre de precios fuera del control de reguladores o bancos centrales. Y esto último es precisamente lo que la ha convertido en una moneda tan popular y a la vez tan criticada.


El Bitcoin no está controlado por un banco emisor como la Reserva Federal, que puede imprimir cantidades ilimitadas de dinero, bajar o subir los tipos, entre otras herramientas de política monetaria. En este caso, el Bitcoin tiene un nivel limitado de monedas en circulación, las cuales se van liberando a medida que ordenadores van solucionando problemas matemáticos complejos, un sistema llamado de minería. Está predefinido desde su fundación que como máximo puedan haber en circulación un máximo 21 millones de bitcoins, de las que hasta el momento se han creado unos 12 millones.

La enorme subida del último mes se debe principalmente a la fuerte demanda procedente de China, donde el principal motor de búsqueda, Baidu, ahora la acepta como moneda de pago para ciertos servicios. Por otro lado, los legisladores de Estados Unidos han estado debatiendo posibles regulaciones, lo que ha despertado mayor interés. El mismo presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, se ha posicionado a favor del Bitcoin diciendo que “puede ser prometedor a largo plazo” como parte de un sistema internacional de pagos.

Mientras tanto, un creciente número de empresas ya aceptan el Bitcoin como método de pago, desde algunas tiendas de bocadillos Subway, Walmart, algunas universidades y hasta Virgin Galactic, la multinacional de Richard Branson, que planea ofrecer viajes espaciales comerciales. Si bien es cierto que una vez aceptan el pago y obtienen Bitcoins rápidamente los venden para obtener dólares u otra moneda universalmente aceptada.

En Europa, países como Alemania ya están incorporando el Bitcoin dentro de su sistema tributario. La inversión en esta moneda tiene un trato similar al de otros activos derivados como el oro. Su venta está libre de impuestos si se mantienen al menos durante un año, de lo contrario se grava a un tipo fijo del 25 por ciento con los primeros 600 euros exentos de tributación.

La empinada subida de los últimos meses ha llamado la atención no solamente a inversores profesionales, sino también a particulares que ven como sus ahorros se podrían haber multiplicado casi por 100 en poco tiempo. Lo de siempre, dinero llama a dinero y habitualmente se producen burbujas que terminan estallando repentinamente, veremos si sucede lo mismo…

El banco de inversión Bank of America ha sido la primera institución financiera en publicar un informe detallado de 11 folios titulado “Cause and Effect: Bitcoin, a first assessment” donde se centra en analizar la moneda virtual Bitcoin, sus orígenes, el futuro de esta divisa y sus implicaciones para los mercados y la economía global. Entre las conclusiones principales del informe destacan que el Bitcoin tiene un gran potencial y podría situarse como un serio competidor para los proveedores tradicionales de transacción de divisas. Sin embargo, dos aspectos conflictivos podrían ser su alta volatilidad y la posibilidad de sobrevaloración.

El Bitcoin está en boca de todos a pesar de que muy pocos saben exactamente en qué consiste esta moneda, cómo funciona y lo que hay detrás de ella. No todo son luces, también hay muchas sombras. Mientras algunos expertos estiman que una desregulación total del Bitcoin contribuiría a la creación de empleo y promovería el crecimiento económico, otros especialistas bancarios, políticos y policías son mucho más críticos. Hay muchos frentes e intereses abiertos.

Los principales argumentos en contra se centran en que los bitcoins pueden ser usados para el lavado de dinero negro o para otras actividades ilícitas y delictivas como la compra de droga, armas y tráfico de menores, etc. Actividades que si bien es cierto también se realizan usando otras monedas, usando bitcoins la diferencia es que es prácticamente imposible rastrear ya que pueden ser anónimas o con nombres falsos.

En conclusión, las monedas virtuales si no son reguladas como es debido están destinadas a convertirse en un mercado idílico para narcotraficantes y delincuentes. Y no creo que sea el camino por el bien y la seguridad de todos. El Bitcoin es solamente el inicio de un mundo relativamente nuevo pero que ha abierto con mucho ruido las puertas a una nueva forma de realizar transacciones digitales. Estamos claramente ante un nuevo paradigma monetario pero del que todavía queda mucho por perfeccionar y sigo viendo muy lejano el día en que estas monedas virtuales terminen por hacer desaparecer el dinero real que todos tenemos en los bolsillos.