Como catalán siempre me he planteado en qué posición quedaría Cataluña si fuera independiente. Y lo cierto es que después de ver los números, desde un punto de vista económico, mejor quedarnos con España. El independentismo como bandera es muy bonito como tal pero las cifras cantan, aparte de ocasionar una ruptura social importante, un movimiento de este tipo podría traer a la región más perjuicios que bondades.

En términos de riqueza nacional (PIB), se situaría por detrás de Grecia, cuyos 235.544 millones de euros son ligeramente superiores a los 207.000 millones que tendría una Cataluña independiente, pasará ocupar el puesto número 14 (de los 28 que forman parte de la UE) en riqueza nacional, por delante de Irlanda, cuya economía apenas alcanza los 161.534 millones de euros.


Desde el punto de vista de la población, los 7,5 millones de habitantes que tiene Cataluña le colocarían en el puesto número 16 de la Unión Europea, de nuevo, entre Grecia (11,2 millones de ciudadanos) e Irlanda (4,45 millones de personas). Mientras que si calculamos la superficie territorial sería algo más grande que Bélgica, y el cuarto país más pequeño del viejo contiene.

La única mejora la descubre el PIB per cápita, un 17,2% superior al del resto de España y similar al de Reino Unido. Precisamente este dato demuestra que somos una de las comunidades autónomas que más riqueza aporta al conjunto del estado español, y que por lo tanto una Cataluña independiente dispondría de muchos más recursos económicos para decidir su futuro, traduciéndose en una mejora del bienestar y mejores infraestructuras. Quizás ya solo por esto la independencia de Cataluña tenga sentido.