Es bien sabido que en toda economía las entidades financieras juegan un rol protagonista, son las que permiten a las empresas financiarse y a las familias endeudarse, de una forma simplista se podría decir que son las que abren y cierran el grifo del dinero. Son, en definitiva, el verdadero poder económico y en algunos momentos de nuestra historia moderna, incluso han sido entidades respetadas por su función social. Pero con el tiempo se han ido denigrando, básicamente por abusos, delitos encubiertos y ruinosas gestiones.

Las malas prácticas llevadas a cabo de forma perversa y sistemática por cajas de ahorros y bancos durante los últimos años las han llevado al centro del huracán y su reputación ha caído en picado. Se lo han ganado a pulso. Engañar a clientes y hacerles perder sus ahorros es algo que no se olvida fácilmente. Todavía menos gratificante cuando recibes una notificación de embargo de tu vivienda porque no puedes afrontar la devolución de la hipoteca, aun a sabiendas que esa vivienda se quedará vacía y tú de patitas en la calle pero con la misma deuda.


Pero a nadie le importa, todos se respaldan en el sistema y miran hacia otro lado. Dicen que no pueden hacer nada, pero no es que no puedan, es que no quieren porque hay otros intereses, y en este país de pandereta se permite que quien tiene la pasta mande porque el fin último de todo mandatario es llevarse dinero al bolsillo, venga de donde venga. No hay políticas que valgan cuando el poder económico está de por medio y para más inri los medios influyentes de este país tapan toda la mierda. No hay ética, no hay moral, no hay nada.

Y te preguntarás que por qué los medios no hacen la presión que la sociedad demanda. Es sencillo: Prisa, Unidad Editorial, Planeta, Vocento, Grupo Godó… todos los grandes conglomerados mediáticos españoles tienen a la banca entre sus principales accionistas. ¿Qué medio va a hablar mal del que pone el dinero para pagar las nóminas de sus periodistas? La respuesta es ninguno. La banca en España tiene carta blanca en este sentido y así es muy fácil robar.

Se llega fácil a la conclusión de que los grandes grupos mediáticos no son más que mamporreros de los grandes delincuentes financieros. Por supuesto no podemos contar ni con la clase política ni tampoco con los medios de comunicación para denunciar los abusos de la banca, y por desgracia hay muchos de los que se ha visto solamente la punta del iceberg.

Así nos va, todavía con mafiosos sueltos.

Ilustración | ¡Al ladrón, al ladrón!