Cómo una naranja puede convertirse en un activo financiero


El volumen de las operaciones en el mercado financiero que implican materias primas se ha multiplicado por cuatro en 10 años, un crecimiento impulsado por los fondos de inversión y especuladores que han visto que con ellas podían obtener enormes plusvalías sin tener que estudiar balances y cuentas de resultados de grandes multinacionales, un verdadero tosco. Así es como los productos del campo se han convertido en activos financieros.

La especulación (compra y venta de un mismo activo en el corto plazo) en torno a los alimentos ha disparado en parte los precios y la inflación de todo el planeta. Estamos comprando en el supermercado alimentos que si no fuera por la especulación costarían menos de la mitad, esto va para la leche, el aceite, el café, el chocolate, el azúcar, las naranjas, la carne roja, etc. Podemos decir que el nivel de vida es más caro gracias al sistema financiero.

Estados Unidos afirma que la clave de la subida es, simplemente, la oferta y la demanda. Mientras que además, a medida que cada vez más países pobres dejan de serlo, la demanda de comida se dispara y los precios suben. Sin embargo, hay opiniones contrapuestas y la realidad es muy diferente. Muchos señalan a los especuladores y por ende, al sistema en el que estamos metidos, y el cual, dicho sea de paso, tiene gran parte de culpa de la grave situación económica mundial, especialmente en Europa. El resultado es más que evidente: la economía financiera se está cargando a la economía real.

Se trata de un sistema legal que permite que tu producción de naranjas se aprecie o se deprecie antes de que incluso los naranjos crezcan. Con una simple operación, cualquiera puede comprarte, y sin que tú te enteres, una docena de naranjas inexistente y vendérsela a un tercero para que luego se la venda de nuevo a un cuarto y así sucesivamente mientras que haya alguien en alguna parte del mundo interesado en hacer negocio con ellas, según sus intereses. Todo sucede en pocos segundos, las operaciones se realizan a la velocidad de la luz, pero en un tiempo suficiente para que el precio de las naranjas se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te arruinarás si baja. Así funciona la economía financiera.

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