No hace mucho te decía que no tuvieras miedo a viajar solo porque a veces las cosas que nos respeto son las que terminan convirtiéndose en las mejores experiencias. Cargar una mochila o maleta llena de ilusiones y salir a recorrer mundo es una aventura que todo el mundo debería hacer al menos una vez en la vida. El problema es que nunca encontramos el momento perfecto para hacer ese viaje, lo vemos dejando y al final debido a los compromisos que vamos adquiriendo a lo largo de la vida termina siendo algo imposible de realizar. Es por eso que hay que aprovechar al máximo el tiempo que somos jóvenes y gozamos de buena salud.

Viajar es una actividad social por naturaleza. De hecho, no importa que viajes solo porque nunca viajas en soledad. Explorando otros lugares conocerás más gente de la que has podido conocer en el último año antes de emprender el viaje. Supongo que si estás leyendo este artículo es porque estás pensando en lanzarte a la aventura por tu cuenta, algún amigo te ha dejado tirado o has roto con tu novia. No importa cual sea tu situación. No lo dudes ni un segundo. Atrévete y no te arrepentirás.


La primera vez que viajé solo tenía cierto miedo en aburrirme demasiado pero me fue tan bien que he repetido varias veces. Viajar solo es una experiencia excepcional para conocerte a ti mismo y estar más abierto a nuevas relaciones. Pero aquí es donde aparecen las inquietudes y la principal es evidente: ¿conoceré gente? La respuesta es sí, a menos que quieras aislarte de todo el mundo, inevitablemente te vas a cruzar con personas en tu misma situación con ganas de hacer amigos o encontrar compañeros de viaje. A continuación van algunos trucos para hacerlo más fácil.

Elige bien tu destino

Para hacer nuevas amistades es fundamental estar siempre dispuesto a la comunicación y al ser posible iniciarla. Tomar la palabra o en otras palabras: romper el hielo. Supongamos que tu nivel de inglés no es muy alto y te cuesta mantener una conversación sencilla. En ese caso deberías descartar viajar solo por primera vez al Sudeste Asiático, ya que la gran mayoría de viajeros hablan el idioma de Shakespeare y no te vas a enterar nada de lo que ocurre a tu alrededor. Un buen primer viaje en solitario si tu ingles flojea puede ser cualquier ruta por Sudamérica. Obviamente, tampoco te recomendaría ir a ciudades como Nueva York, Londres, Sídney o Moscú. Primero porque son ciudades bastante caras, y segundo, porque si no dominas bien el inglés lo tienes complicado para conocer gente. Lección aprendida: estudia más inglés.

Mejor un hostal que un hotel

Este consejo seguramente te lo dará mucha gente. Los hoteles son para gente mayor o familias. Los viajeros nos hospedamos en hostales o en casas de locales mediante plataformas como Couchsurfing. Si vas a un hotel probablemente solo vas a cruzar un par de palabras de cortesía con la persona de recepción, te subirás a la habitación y te aburrirás como nadie viendo la televisión o conectado a Internet. Te lo digo por experiencia porque a mi me ha pasado. Si realmente quieres hacer amigos lo mejor que puedes hacer es evitar los hoteles a toda costa. Elige un hostal. Y mejor todavía si duermes en una habitación compartida. Vale, quizás no sea muy cómodo, no tengas privacidad de tu casa y haya quienes ronquen por las noches. Pero no te vas de viaje de placer, sino que se trata de una aventura y como tal vas a tener que salir de tu zona de confort. Y por cierto, los hostales ya no son lugares oscuros y sucios. Los hostales son cada vez más modernos y existe cierto ambiente de empatía, propicio para el inicio de conversaciones y quien sabe si algo más.

Toma el transporte público

Algunas personas cuando viajan lo primero que piensan es en alquilar un coche para moverse por todas partes. Es cierto que podrás llegar a los lugares más recónditos, verás muchos paisajes pero conocerás a pocos lugareños. Tendrás fotografías preciosas pero pocos momentos mágicos que contar a tus hijos (algún día cuando los tengas). Para eso es mejor ver un buen documental de National Geographic. Viajar en transporte público es una de las mejores maneras de conocer a la gente de esa ciudad y a otros viajeros que se mueven. El autobús, el metro o el tren serán tus aliados para ir de un lugar a otro.

Mejor preguntar que quedarse callado

Yo no es que sea tímido pero soy algo introvertido, me cuesta iniciar la conversación pero cuando encuentro a alguien que me cae bien o me transmite cierta confianza soy de todo menos tímido. A muchas personas les da corte preguntar cosas a personas que no conocen y se callan. No dicen nada y pierden la oportunidad no solamente de recibir información sino de conocer a personas interesantes. Con el tiempo he aprendido algunos trucos. Lo mejor es preguntar sin reparto. No se trata de decir un “Hola ¿qué tal estás” que puede resultar un tanto inquietante. Lo ideal es que preguntes cosas útiles que pueden desembocar en una conversación. Por ejemplo, recuerdo que visitando unos campos de arroz en una zona rural de Bali me crucé con dos mochileros que andaban a su bola. Me acerqué y pregunté: “¿Conocéis algún lugar para comer por aquí cerca?” Yo ya sabía más o menos donde podía ir a llenar mi estómago pero gracias a esa pregunta simple e inocente terminé con ellos tomando unas cervezas.

La noche puede ser muy larga…

Lo he comentado en algunas ocasiones, me encanta hacer turismo por la noche. Quizás porque muchas veces voy a países donde hace un calor terrible y durante las horas de sol es casi imposible andar si terminar deshidratado. En cualquier caso, hay algo por la noche que me invita a explorarla de forma incluso a veces temeraria, pero de esto ya hablaré más adelante. La mayoría de viajeros salen por la noche a tomar una cerveza o cenar algo. No te quedes en el hostal y date una vuelta por ahí. En Tailandia es tan fácil como apoyarte en la barra del bar y pedir una cerveza. Siempre se acerca alguien con ganas de conocerte.

Nunca dejes de sonreír

De hecho no tienes razón por no hacerlo. Este es mi último consejo, el más fácil y no el menos importante. La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz. No hace falta que parezcas un payaso, pero sonríe, estás de viaje y de algún modo estás haciendo realidad tus sueños. Estás en un lugar nuevo para ti, seguro que ves cosas que te sorprendan y te apasionan. Con una sonrisa las probabilidades de hacer amigos se multiplican por cien. No es broma, haz la prueba y me cuentas.

La sonrisa es el idioma general de los hombres inteligentes. Sólo son tristes los tontos y los delincuentes.