Del PIB al FBN (Felicidad Bruta Nacional) siguiendo el modelo de Bután


Cuando el sistema capitalista es evidente que ha fracasado y cuando hemos llegado a un punto de no retorno en el que difícilmente vamos a recuperar las riendas del pasado, ha llegado el momento de plantear otros modelos económicos si es que realmente los hay. En un mundo llamado ideal, probablemente inalcanzable, el modelo más adecuado sería dejar de medir cantidades en términos de dinero y preocuparnos por las cualidades en términos de calidad de vida. En Bután, un pequeño país situado en el sur de Asia, eso ya es una realidad desde hace años.

¿Cómo lo hacen? Mientras nuestro índice de referencia es el PIB (Producto Interior Bruto), ellos lo que hacen es considerar su crecimiento según el FBN (Felicidad Bruta Nacional) o FBI (Felicidad Bruta Interna), que mide la calidad de vida en términos más holísticos y psicológicos, es decir sin tener en cuenta la productividad del país. Este brillante modelo fue propuesto por Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután, en 1972 con apenas 17 años como respuesta a las duras y constantes críticas por la tremenda pobreza económica de su nación.

El modelo lejos de ser la solución a nuestros males occidentales tiene muchos aspectos positivos. Mientras que los modelos económicos convencionales observan el crecimiento económico como objetivo principal, el concepto de FBN se basa en la premisa que el verdadero desarrollo de la sociedad humana se encuentra en el desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del medio ambiente y el establecimiento de un buen gobierno que se preocupe por el bienestar de la gente, la salud y la educación.

El dinero no es una prioridad para la gente de Bután, no se mueven por el poder, el ansia o a la avaricia. Su gobierno les garantiza un nivel de vida digno y con ello una felicidad estable. Ese equilibrio les permite afrontar la vida de manera completamente diferente, a ser más creativos y espirituales. No buscan ganar más sino producir lo justo para vivir felices.

En contraposición, nuestro modelo actual se basa en que para acceder a nivel de vida confortable es necesario realizar un trabajo que genere riqueza económica cada vez mayor y por lo tanto que te puedan pagar un salario por tu desempeño a lo largo del tiempo. Pero cuando hay un retroceso en la economía, una recesión o una crisis, las empresas despiden y directamente te quedas fuera del sistema. Sin dinero no hay vida, excepto en Bután.

Publicar un comentario

Please be polite. We appreciate that. Your email address will not be published and required fields are marked