Todos conocemos las aerolíneas de bajo coste o low-cost como compañías que ofrecen tarifas bajas a cambio de eliminar muchos de los servicios, para empezar sólo transportan una única clase de pasajeros, ofrecen un único tipo de tarifa, plazas no numeradas, vuelos cortos con salidas desde aeropuertos secundarios, venta de billetes directamente a través de Internet, entre otras características que les permiten competir en precios.

Parece que el futuro de este tipo de vuelos es transportar a los pasajeros en pie en los aviones, con el fin de ofrecer viajes gratis o ofrecer precios muy reducidos. Las compañías aéreas se empeñan en meter cada vez a más gente en los aparatos, para reducir aún más los costes. Parece que de momento los principales fabricantes de aviones como Boeing no se les pasa por la cabeza suministrar aviones sin asientos, aunque es muy probable que alguna otra empresa esté dispuesta a hacerlo.


En pocos años podríamos volar agarrados en una barra en el techo del avión, como si fuéramos en autobús. ¿Pero eso es seguro? Ya veremos si eso se tiene en cuenta, parece que lo que prima es reducir costes, todo lo demás queda en un segundo plano. Es para reflexionar…

Sin embargo, las low-cost llegaran mucho más lejos para poder vender más billetes, volar se convertirá en un deporte de altísimo riesgo, mucho más emocionante, pues no existirán destinos concretos. Los aviones volaran por los aires y los pasajeros se irán arrojando en paracaídas según el lugar donde les apetezca ir, ese es ralamente el futuro. ¡No será necesario aterrizar ni despegar!