El Silicon Wadi de Israel y su ecosistema de startups



Nadie lo diría hace poco más de 20 años que Israel, con la cantidad de conflictos políticos y sociales los cuales muchos de ellos todavía siguen presentes, se convertiría en una de las áreas high tech más importantes del mundo. Se lo tomaron en serio y confiaron en un modelo de progreso y crecimiento basado en la innovación. El resultado es evidente, Israel está situado en una posición de vanguardia, a la altura de Boston, y solamente superado Silicon Valley.

Israel tiene en estos momentos más de 4.000 empresas startup convirtiendo ideas en negocios, convirtiendo sueños en realidad y creando empresas con una clara apuesta de valor añadido. La cantidad de empresas de nueva creación supera con creces a las de que cualquier otro país del mundo, con excepción de Estados Unidos. La cultura israelí ha sido de gran ayuda para crear ese cultivo empresarial dinámico: la ausencia de jerarquía, las constantes fuerzas individualistas y la capacidad por asumir riesgos. Pero hay muchos más factores clave que puramente los que hacen referencia a la personalidad de su población entregada a la emprendeduría.

Las cosas se han hecho bien y a conciencia. El gobierno impulsó el sector de una forma clara a través de la creación del programa Yozma en 1993, un llamado “fondo de fondos” que se estableció para invertir en fondos de capitales de riesgo locales que dirigirían el dinero a nuevas empresas tecnológicas. A día de hoy el 60% de las exportaciones tienen componente tecnológico y es el mayor país en inversión de capital de riesgo per cápita. Algo muy significante si tenemos en cuenta sus escasos 8 millones de habitantes, muchos menos que ciudades solas como Moscú o Nueva York.

Con una extensión 23 veces inferior a la de España, Israel continua demostrando que el tamaño no importa en el mercado global. Lo que importa es actuar, ser atrevido, probar cosas nuevas, experimentar y no tener miedo al fracaso. Una gran cantidad de valores que en gran parte del viejo continentes han quedado en el olvido. Unos prefirieron fomentar la innovación y el desarrollo tecnológico como motor económico, otros se dedicaron a poner ladrillos y cemento. Con el tiempo esto ha marcado una gran diferencia en ambas economías.

Por otro lado, la creciente demanda de productos militares de vanguardia modernizó también el ejército. Las fuerzas de defensa israelíes impulsaron el espíritu empresarial de forma notable. En un país donde el servicio militar sigue siendo obligatorio se diseñaron unidades de alta tecnología, en las que los interesados en computación podrían desarrollar ideas innovadoras en disciplinas como seguridad informática, comunicaciones y guerra electrónica. No son pocos los alumnos militares que usan la experiencia que recientemente han adquirido durante ese servicio para crear sus propias startups tecnológicas.

Pero para mi lo más importante de todo, el ecosistema emprendedor también habita en las aulas y pasillos de las universidades israelíes. El sueño de la mayoría de sus estudiantes es crear su propia empresa y seguir los pasos de Steve Jobs (Apple), Mark Zuckerberg (Facebook) o Larry Page (Google), entre otros muchos referentes de estos tiempos. Tel Aviv, Haifa y Jerusalén son tres de las ciudades donde se concentra espacialmente la innovación en Israel, apoyadas en centros educativos y tecnológicos de cada vez mayor prestigio internacional como son: la Universidad de Tel Aviv, la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Instituto Tecnológico Technion en Haifa y el Instituto Weizmann en Rehovot.

El éxito de Israel en convertir un modelo cultural basado en el espíritu de superación en un modelo de país le han llevado en poco tiempo a convertirse en una potencia tecnológica sostenible y sustentada en una extraordinaria cualificación de sus recursos humanos, basada en una inteligente política educativa con la innovación como pilar fundamental del éxito profesional, pasando por la potenciación del conocimiento de idiomas (inglés, portugués, ruso y chino) y terminando por un sistema de incubación de startups (apoyado desde las mismas universidades) que le han convertido en referente mundial y por supuesto, en modelo a seguir.

Fuentes y lecturas recomendadas:
Israel, tierra de emprendedores
Israel: The start up nation taking on Silicon Valley
Cómo Israel se convirtió en la Silicon Valley de Medio Oriente
Tel Aviv, mejor ecosistema emprendedor del mundo tras Silicon Valley

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