Estafado en China: “Tea Ceremony or Performance”


Ayer llegué a China, concretamente a Shanghái, una de las ciudades que, tras obtener el visado, tenía previsto visitar en estos dos meses de viaje en solitario recorriendo el continente asiático. En unas semanas publicaré un resumen con todos los lugares que estoy visitando (ya está publicado). No os lo podéis perder. Pero mientras las aventuras continúan os quiero contar en detalle uno de los sucesos más desagradables que he vivido jamás en mis casi 28 años.

Son las 3.15 horas de la madrugada de Shanghái, estoy en el hotel y esta misma mañana he sido víctima de una estafa. Sé que mucha gente no lo contaría por vergüenza, pero a mi de eso ya me queda poco, así que quiero compartir mi desafortunada historia para hacer público cómo funciona una de las estafas más comunes en China y alertar a futuros turistas que tengan previsto visitar algunas de las principales ciudades del país, puesto que hay poca información sobre ello y os aseguro que es muy común.

Salgo del metro en People’s Square, muy cerca de Bund, el centro turístico de Shanghái, y me doy un agradable paseo por el parque que hay justo al lado. Regreso a la calle y me detengo en un semáforo cuando de pronto un grupo de jóvenes asiáticos (cuatro chicos y dos chicas) me piden si les puedo sacar una foto. Yo encantado se la saco e iniciamos una conversación. Al menos hablan inglés, cosa de agradecer dado que la mayoría de la población solamente habla chino y es imposible comunicarte con ellos.

Durante unos minutos charlando me cuentan que son de Pekín y que están de turismo por Shanghái. Me preguntan de dónde vengo, les digo con orgullo que de Barcelona y estoy de visita. Les pregunto cuáles son los mejores lugares de la ciudad y muy amablemente me dan todo tipo de sugerencias. A punto ya de despedirnos me preguntan si ya he estado en una “Chinese Tea Performance” que al parecer merece la pena de ver. Les digo que es la primera vez lo escucho y me dicen que ellos justo van a una. Si me quiero unir…

Yo suelo confiar en la buena fe de las personas y generalmente soy muy abierto a conocer gente especialmente de culturas diferentes, pero soy desconfiado cuando viajo, voy con mucho cuidado y tengo un buen olfato de lo que sucede a mi alrededor. Sé defenderme y me siento seguro incluso andado por callejones oscuros y solitarios. He evitado estafas en Reino Unido, Indonesia y Tailandia. Pero esta vez, todavía sin creérmelo, he caído.

El caso es que a mi me gusta el té y acepto alegremente su propuesta, me uno al grupo, son amables, simpáticos y hablan inglés. Cuando uno viaja solo y quiere conocer a gente es todo lo que busca. De camino al lugar del delito me machacan a preguntas y a pesar de que hablan inglés, por su acento no es fácil captar todo lo que me dicen, en mi esfuerzo por mantener la conversación ando despistado y sin apenas darme cuenta del camino recorrido me meten en una habitación sumamente pequeña en la que apenas cabemos todos sentados.

Entre risas y bromas, llega una mujer, cierra la puerta y comienza el espectáculo con el té. Me muestran una carta con varias variedades de té, todos tienen sus precios claramente marcados, me parece correcto. Yo entiendo que esos precios son para comprar una caja de té y llevártelo a casa tras elegir el que más te gusta de toda la muestra. Así lo hice en Bali, Indonesia. Además, me comentan que podemos beber tanto como queramos, sin límites, lo que viene a ser una barra libre al estilo chino. Interesante.

La mujer no habla inglés así que los chicos me van traduciendo lo que dice. El primer té es de Ginseng para tener buena salud de corazón, el segundo de Jasmine para reducir el estrés o el cansancio, el tercero llamado Pink Lady es dulce a pesar de no llevar azúcar por la mezcla de 12 frutas y bueno tanto para la fertilidad como para el embarazo, el cuarto Guan Yin se recomienda para la presión arterial y mitigar las resacas, y así sucesivamente me van contando mientras vamos los probando en tazas pequeñas. También me enseñan cómo coger correctamente la taza de té con tres dedos y su posición. Me lo paso bien, me siento cómodo y los sabores son buenos. Se podría decir que en ese momento se han ganado mi confianza, hasta el punto que intercambiamos direcciones de emails para seguir en contacto y planificar una salida juntos en los próximos días.

Termina el recital de tés y todos decidimos comprar el que más nos ha gustado. Hasta aquí todo perfecto. Pero llega el momento de hacer las cuentas y resulta que en el total se incluye todas las muestras de té, eso es el precio de cada una de ellas multiplicado por los siete que somos en esa diminuta sala, más el té que todos hemos comprado. La cantidad total asciende a unos 6.000 yuanes. Me quedo atónico, pido repasar la cuenta, sumo mentalmente, aplico el tipo de cambio actual y salen más de 700 euros. WTF!

Nadie parece asombrarse por esa cantidad de dinero. Uno de los ellos saca su tarjeta de crédito dispuesto a pagar, no sin antes decirme que en China es educado que los hombres paguen la parte que corresponde a las mujeres. La mujer divide la cuenta entre cinco (los hombres) y me corresponden 1.200 yuanes, o lo que es lo mismo: 144 euros. Es cierto que bebimos mucho té, me compré un té verde que me pareció estaba muy bueno y una taza con un dibujo negro que se colorea cuando la taza se pone caliente. Pero de primeras me parece desorbitado.

Envuelto en esa situación, difícilmente describible en estas líneas, rodeado de gente aparentemente honesta, un establecimiento que parecía ser legal, habiendo pasado un buen rato y al ver que los otros chicos sacan dinero para pagar, en este lamentable momento de debilidad humana, termino saliendo hacia un cajero automático (ATM) para sacar dinero y pagar la cuenta que se me reclama. A todo eso y aunque parezca mentira, en ese momento todavía no me doy cuenta de que estoy siendo víctima de una estafa. Salimos de la sala y me despido de ellos con apretones de manos y abrazos.

Nunca lo podré saber a ciencia cierta pero sospecho por la sensación que experimenté en esa habitación tan pequeña y el aturdimiento mental que me llevó a pagar esa cantidad desorbitada fue debido a que en la bebida había algo más que té. No estoy seguro que me drogaran, pero sí de alguna forma sentí que no tenía demasiado control sobre mis actos, estaba muy relajado e incapaz de pensar con claridad. Sinceramente prefiero pensar que fue cosa del té que de cualquier otra sustancia…


Comienzo a andar en dirección a la famosa Pearl Tower y es entonces cuando empiezo a reflexionar sobre lo sucedido durante la última hora. Pero sin apenas darme tiempo y tan solo 10 minutos después, os prometo que ha sucedido tal cual, llego a las orillas del río, lugar donde se puede contemplar el maravilloso skyline de Shanghái con sus rascacielos y de nuevo, una chica también joven en el semáforo (justo detrás de mi cuando tomo la foto superior), esta vez solamente acompañada por un paraguas que utiliza para cubrirse del intenso calor y cara cubierta por unas gafas de sol, me pide que le tome una foto.

De nuevo acepto con gusto. Le saco la foto y aprovecho para pedirle que me saque una a mi. También habla inglés, está de turismo y ha venido a visitar a sus primos que viven en Shanghái. Andamos unos metros por la calle y de pronto se detiene en una tienda, aquí conocidas como “tea house”, me dice que quiere comprar té, la acompaño y muy sutilmente me veo de nuevo entrando en una habitación estrecha con tazas de té encima la mesa esperando para un nuevo performance.

Se me puede llamar tonto una vez, pero no dos. En ese preciso instante lo veo claro. Estoy por segunda vez en apenas dos horas a punto de volver a ser estafado con el mismo truco. Alucinante. Me pongo serio, le digo que justo vengo de beber té en otro lugar y no quiero más. Salgo por la puerta maldiciendo China y todas las variedades de té existentes.

Sinceramente estoy francamente decepcionado conmigo mismo por no haber sido capaz de decir “no estoy dispuesto a pagar esto” en el momento que correspondía. Nunca me hubiera imaginado que esto me iba suceder a mí. Pero así ha sido. Hoy he aprendido una lección, prometo y lo dejo por escrito que no me volverá a suceder. Ahora mismo quizás el único consuelo que me queda es el poder haber tenido esa experiencia, haberla podido contar en este artículo y evitar con ello futuras estafas.

Al mismo tiempo estoy profundamente decepcionado por el comportamiento egoísta del ser humano, yo sería incapaz de sentarme en una mesa y tratar de engañar de tal forma a un turista o a cualquier persona venga de donde venga. Pero ellos lo hacen sin escrúpulos y de forma profesional, cada pregunta la tienen estudiada, cada comentario medido para ganarse tu confianza y a todo eso ni siquiera lo hacen por necesidad porque no parece faltarles dinero, visten bien e incluso tienen iPhone. En definitiva, es muy triste que haya gente con tan poco corazón que a la mínima no dudan en aprovecharse de los demás. Y hoy, por destino o cuestiones del azar, me ha tocado a mí.

Pero os digo una cosa, cada tropiezo me hace más fuerte y mañana me volveré a levantar con la misma ilusión que el primer día para seguir explorando este mundo que, para bien o para mal, no deja de sorprenderme.

Actualización: Tras haber sido estafado he estado investigando. El siguiente artículo está documentado con fotos y videos de varios estafadores en acción: “Destapando la estafa o timo de la ceremonia del té en Shanghái“.

2 comentarios

  1. Maite Responder
    17 abril 2018 at 21:00

    Muchísimas gracias por contarlo y por la investigación que has hecho! Voy a viajar en junio a China, y probablemente podría haber caído en este tipo de engaño al confiar en la buena fe de la gente 🙂

  2. Ferran Responder
    13 agosto 2018 at 18:52

    Buenos días Sergi,
    Yo junto a un compañero de trabajo hemos sido víctimas de la misma estafa en Pekín. He estado investigando ante la impotencia que te genera y lo inútil que me siento al no haberme dado cuenta al instante. Dudé durante toda la instancia que duró el lunch-té pero en el momento que insistió en pagarnos su parte (la HDP es la que consumió más) es cuando me descoloqué y mi sentimiento de varón europeo insistió en que ni hablar… Lo mejor de todo, una vez ya sé que he sido engañado, es el hecho de que puedes llegarte a creer que era realidad, porque la mujer que lo hizo era toda una profesional. Ahora explicaré cómo sucedió todo pero estoy, en parte, contento de haberme encontrado con esta situación. He aprendido la lección y no me volverá a suceder jamás (o almenos seré más cauto).
    Así empezó todo:
    Llegamos en taxi en el centro de Pekín y nos estuvimos tomando algunas fotos.
    Teníamos hambre y vimos un pizza-hut al otro lado de la calle. Decidimos cruzar el semáforo y fuimos dirección al pizza-hut cuando de repente y sin darnos cuenta nos apareció una mujer china con un paraguas, cubriéndose del sol y preguntándonos que de dónde veníamos etc.
    Nosotros veníamos de un aquapark de un pequeño pueblo a dos horas de Pekin (nos invitó un cliente de nuestra empresa en Barcelona) y allí eramos como extraterrestres. Nos tomaron fotos y eramos como Brad Pitt y Di Caprio en una piscina con olas artificiales y lleno de chinos mirándonos (sí, NUNCA, han visto a un occidental…)
    Así que empezamos a hablar y hablaba inglés perfecto, era bastante guapa, vestía con un bonito vestido y parecía tener dinero.
    Nos preguntó que dónde ibamos y le dijimos que a comer algo..
    Ella dijo que venía a ver a sus padres y que estaba a punto de iniciar un trabajo en un sitio muy intersante del govierno y todo nos pareció creible por cómo se veía.
    Dijo que iba a tomar algo por allí y que si queríamos ir. Accedimos como dos tontos por ser machos ibéricos ante una chinita con ojos bonitos.
    Estábamos como en El Paseo de Gracia de Barcelona, caminamos 5 minutos y un poco más apartados llegamos a un antro con poca luz, cutre y de lo más tétrico y agradable posible.
    Allí dudé de cómo una mujer como ella no nos llevaba a un sitio mejor, con más categoria.
    Era un local de cafés y bebidas que dejaba mucho que desear pero el dueño del bar nos invitó a entrar en una sala privada con nuestra compañera. Nos pareció interesante y es cuando el camarero nos trajo la carta.
    Ví que los precios eran elevadísimos para ser China pero de todos modos, como también teníamos hambre, aprovechamos para comer un bocadillito.
    Pedimos una cerveza, dos bocadillos, un té y la mujer se pidió una copa de vino.
    Sabía que podría costarnos 50-60 euros pero como teníamos hambre, estábamos en buena compañía y casi en el Paseo de Gracia de Pekín, pensé que quizás era lo normal. A todo esto, mi compañero no se percató de nada en todo el rato.
    Fuimos comiendo y empezó a enseñarnos fotos de ella en Tailandia en la playa, siempre con vestidos increibles que parecían super caros. Su padre era vicepresidente de nose dónde, nos enseñó que tenía un audi A3 (con foto incluida de ella con el Audi) y mil historias como la de Instagram asistiendo en todo tipo de eventos populares, haciendo mil cosas divertidas, con videos y pareciendo una vida a un ritmo elevadísimo y costo.
    A todo esto, llevaba un anillo que dijo que era de Oro, (parecía serlo), llevaba un Iphone X y todo era grande en su vida. Hasta aquí pensé que era una tia enrolladísima y nos dijo que le encantaba dormir y alguna cosa más como diciendo que era un poco despistada y algo ‘vaga’. Allí saltó mi primera alarma y preguntándome de cómo una persona que debe entrar al gobierno es así.
    Pero pasaron unos minutos y ya ni me acordaba. Al cabo de 1 hora y de estar a punto de terminar, tuvo la idea de hacer un brindis con vino porque traia buena suerte para todo.
    Nos trajeron la carta y cada copa de vino de ‘burdeos’ costaba 160 yuanes (20-25 euros). y toda la botella casi 300 euros.
    Allí ya me mosqueé un poco pero como sabía que era de familia rica, no quería quedar como un español tacaño así que en vez de cancelar la comanda se sumó casi 70 euros sin darme ni cuenta por 3 copas rancias y poca cantidad.
    Le pregunté de cómo era posible que por barra libre en la mejor disco de Pekin pagué 200 yuanes (25-30 euros) y que una copa de vino regular y en ese local tan rancio costaba 160 yuanes. Ya no estaba cómodo con la situación pero como era ‘rica’ ..
    Nos hizo unos comentarios que no entendí muy bien referente a precios de cerveza y vino a China… y no me cuadraba nada en la cabeza.
    Al ver que no me cuadraba nos dijo si conocíamos Alibaba, el Amazon Chino. Dijimos que sí y nos enseñó allí mismo la página de Alibaba con vinos que ascendían a esos precios desorbitados.
    Me quedé atónito durante unos segundos y le dije que me enseñara el teléfono.
    Vi que ella estaba en el rango de precios más altos ( en españa también hay vinos carísimos por su año, unidades producidas etc) y le enseñé que también había otra pestaña donde estaban los baratos etc… Dijo que eso era China y que eso era precio medio, que era vino importado de Burdeos etc etc
    Ya estaba hasta los mismísimos c… pero bueno, podíamos permitirlo y nada…
    Ya a punto de irnos se pidió una última copa y ya estaba haciendo mis cálculos y le dije a mi compañero (que no sabía ni a cuanto estaba el tipo de cambio) que la broma nos costaría más de 200 EUROS por una comida mala y un vino que nos lo vendieron de burdeos pero parecía de garrafón ( a todo esto, el camarero llevaba la botella todo el rato y rellenaba medio vasito de m…).
    Ya estaba mosqueado y llegó la hora de pagar y nos vimos medio obligados a pagar porque podría ser que ella fuese rica, que esos precios por un vino importado y en el centro de Pekin fueran así. Hay que joderse que en españa o catalunya nunca me he pegado ninguna mariscada de más de 60-70 euros por cabeza y ahora en un antro nos metían el importe de 232 eurazos. Mi compañero era quien pagaba y vio 1.680 yuanes y pagó sin más. Al salir, le dije que si era consciente y el decía que no. Le dije que nos habían timado pero me daba respeto montar un pollo fuera de mi casa y porque eran chinos.
    Total que le comuniqué a mi compañero que habíamos pagado eso y se quedó perplejo. Hasta aquí, sabía que habíamos sido engañados pero tenía mis dudas respecto la estafadora. Así que salimos del bar y ella misma, al ver que estaba borde ( pero seguía tan amable y tan guapa a nuestro lado) nos dijo que nos podía pagar su parte si para nosotros resultaba demasiado caro.
    Ante esa pregunta y voluntad para pagar, ví que eran los del bar los timadores y que fuimos imbéciles de aceptar esos precios marcados en carta. Eso sí, la China se tomó 3 copas de vinó pero como accedió a pagar lo suyo, volví a confiar en ella y todo lo que había descifrado del vino y tal quedó en el olvido cuando nos enseñó una tienda de té super cara y buena y allí pensé que China era un país caro depende de por dónde te movías. Y es cierto que en esas calles están concesionarios de Ferrari, Aston Martin, Rolex y miles de marcas carísimas.
    Posteriormente a la tienda de café paseamos casi 1 o 2 horas y nos hizo de guía por el centro de Pekín. Yo seguía borde y no sabía que pensar, solo quería volver al hotel porque me había fastididiado la tarde. Decidimos coger un taxi y ella nos esperó, fue super amable y se despidió. Ah, en el bar de café/bebidas nos dió su contacto de wechat; el whatsapp de China y todo parecía tan bonito…
    Entramos al taxi y le volví a decir a mi compañero que no lo veía claro y empezamos a hablar del tema..
    Fue ligar cuatro cabos y nos sentimos tan y tan retrasados…
    Total, que lo comentamos con nuestros conocidos chinos en pekín y efectivamente se pusieron a reir porque nos habían timado.
    Ante tal frustración ( no económica porque son 200 euros y no habíamos gastado casi nada de la empresa) decidí enviarle un mensaje medio amenaza diciendo cosas de relaciones comerciales de la embajada española con China y que entregaría fotos de ella y del bar a la policia etc.
    Total, que ha pasado un día y no me ha contestado. Ahora, tumbado en la cama y cabreado por no haber reaccionado como diós manda estoy planendo cómo me puedo vengar de ese Bar.
    Me quedan dos días en Pekín y soy de aquellos que no se cansa nunca de luchar para conseguir mi objetivo: recuperar algo de dinero o putear al bar y amenazarlos.
    La amenaza es peligrosa así que he estado pensando y me preguntaba si Sergi, sabías si se pueden devolver pagos realizados con tarjeta de crédito, ( el banco te lo carga una vez al mes) ya que solo ha pasado un día y poco más y estaría encantado de joder a ese maldito bar y esa niñata que estaba bien buena..
    No me imortan los 200 euros pero sí recuperar mi autoestima por haber sido víctima de una estafa que la estuve oliendo sin poder actuar por el super papél que hizo la mujer. Me doy cuenta que aunque la mujer hubiese pagado sus 80-100 euros se hubiese llevado una grande comisión. He leído tus espionajes y sí, nos preguntó cuántos días nos quedábamos en Pekín. En definitiva, voy a volver a Pekín por temas comerciales en un futuro reciente y desearía pillarla para decirle lo que pienso…
    Nada más; he aprendido la lección y pese a que me gusta confiar en las personas y la fe de la humanidad, voy a dudar de todo eser humano que se me acerque sin pedir nada a cambio cuando esté en el extranjero.
    Un saludo y gracias por tus entradas, me han hecho sentir como normal y no como un retrasado jajaj
    Un saludo crack!
    Pd: si sabes si se puede realizar la cancelación del pago de la tarjeta de crédito te estaría agradecido. Gracias!!!!

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