Estoy muy quemado en el trabajo.

En cualquier trabajo vas a encontrar a alguien que te diga que está quemado. No es algo fuera de lo común, todo lo contrario. En algunas ocasiones se puede tratar simplemente de un desgaste profesional, pero lo cierto es que cada día millones de trabajadores se levantan de la cama para acudir a sus puestos de trabajo, pero no todos lo hacen de buena gana. Normalmente lo suelen sufrir más a las profesionales cuya labor está basada en el trato directo con otras personas.


Se juntan varias sensaciones, por un lado el cansancio emocional, fatiga, reflejada en la pérdida progresiva de energía, sensación de vació, perdida de interés, sumado a la hipersensibilidad que desemboca en actitudes negativas hacia los demás, una pérdida de motivación y falta de realización personal que puede terminar en depresión. Por supuesto, la productividad disminuye y se corre el riesgo que de que otros compañeros de trabajo también terminen quemados.

La mejor manera de evitar este síndrome es manteniendo un ambiente de trabajo agradable. Tratando el estrés del personal y prestando atención a los factores de vulnerabilidad, que suelen ser muchos y muy diversos. No crear falsas expectativas en los empleados. Fortalecer los vínculos interpersonales y especialmente potenciar la comunicación. Mantener una vida sana, haciendo deporte y una buena alimentación. No dejes de lado las relaciones personales, no descuides los amigos y menos a la familia. Tómate un descanso siempre que lo necesites para luego empezar con más ganas.

Quizás te habías imaginado tu futuro profesional algo diferente, no conseguiste llegar a lo que aspirabas, te sientes frustrado, agotado, desmotivado, no puedes dar más de sí, no tienes ganas de volver a la rutina de tu trabajo, incluso te acechan los sentimientos de incompetencia profesional. Puede que hayas estudiado muchos años una carrera para terminar fregando suelos. Esto es el pan de cada día para muchas personas que sufren el síndrome de burnout. No están a gusto con su vida laboral y terminan quemadas.

Recuerda que eres mortal, no puedes conseguir todo en esta vida, pide ayuda siempre que lo necesites, entonces te darás cuenta realmente de la gente que tienes a tu lado. Si te sientes atrapado laboralmente, sin salida para mejorar, renuncia y dedícate a reflexionar, es mejor una quemadura de primer grado que un chamuscado total. Seguro que todo se puede mejorar. Todo depende de ti.