A medida que la sociedad ha ido evolucionando han ido surgiendo diversas teorías sobre el diseño de las organizaciones y a lo largo del tiempo han sido modificadas, actualizadas o ampliadas por distintos autores. Expondré un breve resumen de las ideas básicas de las teorías más clásicas.

Enfoque contingencial: Es el representante más claro de la ciencia normal dentro del estudio de las estructuras organizativas, aunque nunca dejó de estar cuestionado por su inhabilidad para resolver problemas, dado que parte de la investigación se realizó con un número muy reducido de variables. La existencia de información limitada o dificultades de cambio de estructura hace que surjan comportamientos oportunistas y otros costes que restringen la flexibilidad de la empresa.


Ecología de las poblaciones: Aplica modelos propios de la selección natural, prestados de la biología y la ecología. Determina que los recursos del entorno son escasos y por lo tanto las empresas que mejor adapten su estructura hacia el aprovechamiento de estos recursos serán las que sobrevivirán a lo largo del tiempo. En general, las organizaciones que menos cambios necesiten serán aquellas que tendrán más posibilidades de sobrevivir en un mundo cambiante y competitivo.

Modelo de la dependencia de recursos: Las organizaciones tienen que estudiarse en relación al resto de entidades con quienes compiten o comparten recursos escasos. La idea central es que las organizaciones tratan de reducir la dependencia que sufran respecto del entorno. Dicha dependencia se puede negocia mediante el establecimiento de acuerdos y de directivos. El modelo destaca el poder que unas organizaciones tienen sobre otras como consecuencia de su control sobre los recursos que éstas necesitan.

El institucionalismo: Parte de que las organizaciones tratan de ganar legitimidad y posibilidades de supervivencia, en lugar de mejorar su eficiencia interna, para ello tienden a adoptar los mismos diseños estructurales que otras organizaciones, con independencia de que sean o no las mejores. Este proceso de copia se puede realizar mediante la movilidad de los empleados, compartir trabajadores o imitar las estrategias de éxito.

Economía de los costes de transacción (ECT): Mercados y jerarquías son formas alternativas de organizar las transacciones, de forma que se minimicen los costes originados por éstas. La ETC se apoya en dos supuestos: racionalidad limitada y oportunismo. Las organizaciones se centran exclusivamente en reducir el coste de sus transacciones sin preocuparse del papel de las relaciones sociales o emprender conductas de carácter estratégico a largo plazo.

Teoría de la agencia: Estudia las transacciones entre una empresa (principal) encarga a otra (agente) la realización de una actividad en condiciones de asimetría de información y conflicto de objetivos entre ambos. El agente puede comportarse de forma oportunista, lo que obliga a establecer mecanismos de control y aseguramiento para impedirlo o limitarlo al máximo, normalmente se utilizan incentivos.


Tanto la ECT como la teoría de la agencia asumen que el comportamiento de los individuos es oportunista, lo que supone una concepción limitada y pesimista del ser humano.
La confianza es un elemento clave de la aparición de relaciones de cooperación entre organizaciones, que sirve para reducir los costes de transacción, al eliminar la incertidumbre y los comportamientos oportunistas parejos. La economía de las organizaciones incorpora el concepto de racionalidad limitada, pero desconoce las teorías de la motivación que destacan el papel del altruismo, el deseo de logro, el reconocimiento o la satisfacción.

La idea de que existe un único diseño optimo para cada situación, es decir, que sólo puede emplearse una solución determinada para cada tipo de problema, choca con un principio muy querido a la teoría de la organización: la equifinalidad. Es muy importante decidir qué funciones hacer primero y cuales al final porque sus decisiones influirán en el presente de la empresa y probablemente en el diseño organizativo en un futuro. Las decisiones propias del individuo permitirán escoger una estructura y procesos empresariales satisfactorios y así permanecer en el mercado durante más tiempo con mejores resultados.

En las nuevas formas organizativas, se da mucha importancia la conocimiento, más allá de la experiencia. La idea de que las ventajas competitivas de la empresa se sustentan sobre sus recursos y capacidades ha hecho de la adquisición y explotación de recursos la clave del éxito empresarial.
El conocimiento está disperso por toda la empresa, es crecientemente específico y tiene un fuerte componente tácito, lo que reduce su movilidad y dificulta si traslado hacia niveles superiores de jerarquía, y con ello la concentración en la toma de decisiones.

La formación de equipos y la constitución de estructuras orgánicas puede ser útil para generar nuevo conocimiento, pero también se debe conservar y transmitir el que ya se posee. Por eso es preciso explorar nuevas formas de conocimiento al tiempo que se explotan los conocimientos disponibles, variación frente a retención en terminología ecológica.
La empresa debe configurarse como una red de unidades dotadas de una elevada autonomía de actuación y responsables de sus resultados, capaces de competir y cooperar entre sí.

Fuente | Zulima Fernández (La jungla dominada)