Existen medicamentos para curar cualquier enfermedad pero a las farmacéuticas no les interesa


No seré yo el que destape uno de los secretos mejor guardados de la industria farmacéutica, de hecho no tengo ninguna prueba fehaciente, pero escribo este artículo seguro de mis palabras y recogiendo opiniones y declaraciones de importantes científicos.

Existe una vacuna para el VIH. La diabetes se puede curar. El Alzheimer también. No existe un cáncer mortal. Cualquier enfermedad tiene solución gracias a los avances de la ciencia. Sería maravilloso que estas enfermedades calificadas como “incurables” por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) desaparecieran de nuestras vidas. Son muchos los que las padecen y generan sufrimiento tanto a enfermos como a sus familiares. Pero lamentablemente esto es un negocio.

Esta misma semana, Thomas Steitz, premio Nobel de Química en 2009, denunciaba que los laboratorios farmacéuticos no invierten en investigar antibióticos que puedan curar definitivamente, sino que prefieren centrar el negocio en medicamentos que sean necesarios tomarlos durante “toda la vida”. ¿Cuál es la razón? Simplemente que es más rentable.

Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y actualmente enfermedades como la tuberculosis, que ya había sido derrotada, está resurgiendo y mató el pasado año a más de un millón de personas, especialmente en África. Actuamente se estima que más de una tercera parte de la población mundial está infectada, aunque es cierto que sólo un pequeño porcentaje la desarrolla.

En esta época de indignación no nos cuesta creer que nuestra salud también esté hipotecada a intereses económicos. En 2007 el premio Nobel de Medicina, Richard Roberts, dijo lo siguiente: “Las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que sus investigaciones, de repente, pueden ser desviadas hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad. Eso significa que al tomarlas se experimenta una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.”

¿Evitar la muerte de personas o repartir sustanciosos dividendos? ¿Dónde queda la ética? En fin, es el mundo en el que vivimos.

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