Impresoras 3D, la nueva revolución tecnológica



Se acerca algo muy grande a nuestros días, algo probablemente que cambie por completo los procesos industriales tal como los conocemos. Una revolución en toda regla, que de hecho, ya ha comenzado. Las impresoras 3D están generando mucho ruido y no es para menos. En no mucho tiempo vamos a ser capaces de crear y dar forma física a nuestras ideas o proyectos en cuestión de minutos. ¡Y desde nuestras casas!

La impresión 3D no ninguna novedad, apareció a finales del siglo XX, pero no se ha masificado debido a su elevado coste, hasta ahora ha sido una herramienta reservada principalmente a la industria. Pero las cosas cambiaron cuando en mayo de 2007, Adrian Bowyer y su equipo de investigación de la Universidad de Bath (UK) pusieron a funcionar la primera máquina de estas características autoreplicable. Para ello han publicado toda la documentación necesaria para construirla con una licencia open source. Así es como cualquiera puede construirse su propia impresora 3D con el uso de materiales comunes y baratos, e incluso explotarla comercialmente.

A partir de ese momento surgen muchos proyectos en diferentes partes del mundo entorno a la impresión en tres dimensiones, algo sin duda beneficioso puesto que con ello se han conseguido crear maquinas con prestaciones terriblemente prometedoras con una excelente precisión y todo ello a unos costes más asequibles, al menos lo suficientes como para que grandes compañías como HP, Epson o Canon ya tengan puestos los ojos en ellas y lo consideren un producto potencialmente comercializable en esta misma década.

El negocio puede generar la venta de estas máquinas es más que multimillonario y ya no solamente a nivel industrial. Arquitectos, diseñadores, ingenieros o artistas, son algunos de los principales perfiles que pueden estar interesados en comprar una impresora 3D, ya que serán capaces de crear prototipos, maquetas, piezas adaptables, objetos de todo tipo, productos inéditos, probar diseños, etc. Las posibilidades son ilimitadas. La tecnología va mucho más allá de proporcionarnos la posibilidad de crear figuritas de regalo o tazas de café artesanalmente.

Me pongo a pensar y este tipo de impresoras pueden cambiar sectores por completo. Por ejemplo, en el sector de la decoración, cualquier persona desde su casa podrá crear sus propios muebles, a su estilo y con las medidas exactas que necesite. En automoción, cualquiera se podrá fabricar sus propias piezas de recambio. En medicina las aplicaciones que puede tener la impresión 3D son verdaderamente espectaculares: se podrán crear huesos para ser reemplazados en personas que se los hayan roto y no se puedan recuperar, así como reproducir órganos humanos, evitando la necesidad de donaciones, largas listas de espera o que el paciente rechace del trasplante.

Vamos a ser testigos de cambios de dimensiones nunca vistas hasta la fecha en prácticamente todos los ámbitos económicos. Las impresoras 3D van abrir las puertas a muchos nuevos campos de exploración y desarrollo en ciencia y tecnología, que tendrán gran impacto en nuestras vidas cuotidianas. Nuevas patentes, nuevos modelos de negocio, nuevas formas de comercio, etc. Nos esperan muchos retos y cambios de paradigmas por delante. Lo que hace unos años era pura ciencia ficción, ahora es real.

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