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El impuesto oculto: impresión de dinero e inflación

El pasado mes de julio, la Reserva Federal de los Estados Unidos, responsable del dólar americano, imprimió 13 trillones de dólares. Una cantidad de dinero astronómica depreciando el USD un 20% de la noche a la mañana con el objetivo de salvar la economía de una pandemia que parece interminable. El coronavirus se costará la vida de más de un millón de personas en todo el mundo. Pero 135 millones de personas morirán de pobreza debido a las políticas monetarias de los gobiernos para solventar la crisis sanitaria.

Muchas personas se preocupan por la cantidad de impuestos que pagan por las rentas percibidas, los negocios o los impuestos al consumo. Pero el verdadero impuesto que debía preocuparnos se llama inflación y es lo que sucede tras una impresión de dinero por parte de los bancos centrales. Básicamente lo que sucede es que la economía se inunda de “nuevos billetes” ocasionando automáticamente una perdida de valor de los billetes que circulaban antes de que los nuevos entraran en circulación. En otras palabras, el poder adquisitivo de los ciudadanos se ve reducido.

Por lo general, los bancos centrales se fijan objetivos inflacionarios entorno al 2% anual. El problema es que cuando la economía no funciona como es debido para maquillar el desastre deciden imprimir dinero ocasionando un crecimiento artificial de la economía. ¿Quizás te habrás preguntado por qué la bolsa de estados unidos ha llegado a máximos históricos cuando su PIB se ha desplomado en casi un 20%? La respuesta la tienes en la impresión de dinero que se ha ido directamente a los mercados financieros donde las acciones de la mayoría de empresas, al menos las no relacionadas con el turismo, han registrado sustanciales ganancias. Esto nos ha llevado de nuevo la clásica situación en que los ricos se han echo más ricos y los pobres más pobres.

Es evidente que los gobiernos utilizan la política monetaria de forma irresponsable y cortoplacista. Los sueldos, salarios y pensiones no se pueden bajar fácilmente, pero se puede obtener el mismo resultado con la inflación: de esta manera, mientras permanecen sin cambios o aumentan en términos nominales, las rentas fijas se devalúan en términos reales, con poca o nula conciencia por parte de la población.

Dada la situación actual y viendo que nuestros ahorros se están depreciando a diario a un ritmo nunca antes visto en la historia, muchos tienen las vistas puestas a los metales preciosos como el oro y a las criptomonedas como Bitcoin por ser considerados “activos refugio” al no poder ser manipulados por los bancos centrales.

En próximos artículos voy a explicar más en profundidad qué opciones tenemos para evitar que nuestros ahorros de toda una vida desaparezcan por la incompetencia de políticos y reguladores monetarios.

Por Sergi Mateo

Nómada Digital. Consultor de marketing y social media para empresas de blockchain. Le apasionan los sistemas descentralizados, el emprendimiento, los procesos de transformación digital y viajar para conocer otras culturas.

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