Los expertos en marketing suelen utilizar muchas veces la palabra insight, que desde la óptica del branding, son la última razón de compra del consumidor o dicho de otro modo, lo que realmente motiva al cliente a llevarse el producto a casa, siendo esa razón algo que va más allá de las simples características físicas o descriptivas del producto.

En un mundo abierto sin fronteras comerciales donde la oferta de productos y servicios es prácticamente ilimitada, el trabajo de los responsables de marketing de las grandes empresas es ahora más que nunca descubrir el deseo más profundo de los consumidores para crear campañas que posicionen su marca por delante de las alternativas o de las marcas competidoras.


Dichos deseos suelen estar formados mediante las experiencias vividas con el paso del tiempo, los contextos culturales y sociales, que al fin y al cabo todo ello, crean actitudes y patrones de consumo. Los insights crean conexiones que provienen de un sentimiento de falta de algo pero que al mismo tiempo pretenden cubrir necesidades fundamentales y muy apreciadas como pueden ser la seguridad, la paz o el confort.

Por otro lado, en categorías maduras donde los consumidores se saben de memoria los beneficios que el producto les aporta y las diferencias en la forma de comunicarlos entre las marcas, llega el momento en que el constante machaqueo de argumentos racionales en una infinidad de medios ya no causan ningún efecto sobre la intención de compra. Por lo tanto, hemos de dar un paso adelante, ir más allá y acudir a las emociones para que nuestros mensajes comerciales sean efectivos.

Esa es la razón principal por la que el insight se ha convertido en uno de los elementos claves del proceso estratégico en comunicación, la mejor manera de captar su atención y cautivarle para acercarlo a la marca. La persuasión y el impacto de la comunicación pierden parte importante de su potencial si ésta no se asienta en un auténtico insight.

Algunos de los insights más conocidos o referentes pueden ser los siguientes:

Dove: La autoestima de la mujer

Los cánones de belleza son absurdos. Todas esas mujeres son hermosas y eso es exactamente lo que necesitan oír para ver la marca Dove de una forma diferente, más cercana y humana.

BMW: Me gusta conducir

A muchas personas les apasiona conducir, esa es una realidad que la marca de automóviles alemana ha sabido aprovechar muy bien. BMW se ha convertido, para muchos, en la marca de coches de los que verdaderamente disfrutan al volante y esta idea vende muchísimo.

Adidas: No hay nada imposible

El eslogan de Adidas continua siendo el mismo que hace más de 5 años: Impossible is Nothing. Esa es la cultura del esfuerzo y sacrificio tan arraigada entre los profesionales del deporte. Es motivador pensar que nada es imposible para nosotros, que podemos con todo. Esa idea vende.