La preocupación por el medio ambiente es creciente y lo estamos viendo en el impulso del marketing ecológico, muy ligado a la responsabilidad social corporativa (RSC). Sin embargo, varios estudios han demostrado que Internet contamina. En concreto, se estima que las tecnologías de la información (TIC) son responsables del 2 por ciento de las emisiones que contribuyen al efecto invernadero. ¿Eso es mucho? Pues no, pero todo suma.

Teniendo en cuenta que cada día se envían cerca de 500 mil millones de mensajes por la red. En Francia, un empleado de una empresa mediana recibe y envía en total una media de 90 correos electrónicos. Para calcular el impacto ambiental, tenemos en cuenta que se transfiere de media 1 MB por correo y nos sale que cada asalariado genera 136 kilos de CO2 al año. El cálculo incluye desde el gasto energético de los ordenadores así como las bases de datos que gestionan el tráfico entrante y saliente. Otro factor contaminante es la impresión de dichos mensajes. ¿Realmente es necesario tenerlo todo en papel? Una reducción del 10% permitiría economizar cinco toneladas de CO2 al año.


Si miramos a los buscadores, se calcula que cada internauta realiza una media de 949 búsquedas al año, que no son pocas. En este caso, el factor que más contribuye a la contaminación son los servidores que dan respuesta a estas búsquedas, un motor que genera un gran gasto energético, que se lo digan a Google… Según ese supuesto, servir las búsquedas anuales de un internauta supone emitir el equivalente a 9,9 kilos de CO2. Para minimizar ese impacto, podríamos recomendar un buen uso de los favoritos, ya que se ahorran búsquedas o el empleo de palabras claves precisas. Otra opción es que Google optimice los resultados de búsqueda para que sean más relevantes y haya menos contenido basura, algo en lo que ya están trabajando.