El miedo es un intenso sentimiento emocional un tanto desagradable, provocado por la percepción de un peligro, que puede ser real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria al temor que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza. Tener miedo es algo racional en el ser humano. Con los tiempos que corren pocos son los que no tienen miedo. La crisis es una amenaza que por un lado o por otro nos afecta a todos. Pensar en que te puedes quedar sin empleo, que no vas a poder pagar la hipoteca o que no vas a llegar a fin de mes, son situaciones que no recomiendo a nadie, dan miedo por sí solas. Además, a los periodistas les gusta mucho dar titulares llamativos que evocan al cataclismo, el objetivo es vender más, la moral no les importa. Y la gente se los cree.

Miedo, una situación psicológica que depende más del exterior que de nuestro propio interior. Frente al miedo, solo nos queda la confianza. Pensar en positivo es la única receta que un especialista te pueda dar. No es la primera, ni la última crisis por la que pasaremos. A la largo de la historia hemos pasado por diferentes crisis y siempre hemos tirado para adelante, habrá costado más o menos, pero no nos hemos quedado tirados en la cuneta. Algún día podremos decir que ha vuelto la bonanza economía, de eso estoy seguro. Los ciclos económicos es lo que tienen, que cuando entramos en uno malo, todos nos quejamos, y cuando el viento sopla a favor, la vida parece maravillosa. Y lo es.


No existe el crecimiento sostenible ilimitado, eso es de manual. Por eso, cuando llega un momento complicado como el que estamos viviendo en España, confío en los que son capaces de sobrevolar las situaciones, aplicar algo de sentido común y ver las cosas desde una perspectiva positiva. La crisis es algo que pasará, dejará huella, pero sobreviviremos. La gente tiene una gran capacidad para adaptarse, buscar soluciones y levantarse cuando parece que está perdido. Y no nos queda otra.

Es evidente que en este país hacen falta reformas estructurales y lo malo es que nadie parece ser capaz de llevarlas a cabo. ¿Pero por qué? Básicamente porque son impopulares. El gobierno también tiene miedo, quizás a perder las próximas elecciones, por decir que hay que bajar los salarios o aumentar los impuestos, son soluciones que nadie recibe con muy buenos ojos, pero que alguien las tiene que tomar.

Si en este país vemos todos que hace falta más confianza todos tendremos que poner de nuestra parte. Es cierto que el gobierno ha estado dando bandazos durante muchos meses y la oposición es simplemente patética. Pero es lo que hay. Sin caer tampoco en el conformismo, tenemos que seguir caminando, pues nos queda un largo camino por recorrer. Y cuidado porque vienen curvas. Toca ajustarse el cinturón, aunque eso no significa pagar los excesos de los demás. El futuro depende de nosotros, de nuestros sueños, de nuestra ilusión por evolucionar. Recuerda que todo el mundo tiene miedo a algo, pero que la crisis no te impida ser feliz.