La ingeniería fiscal de las grandes multinacionles


El fraude fiscal es un tema caliente durante estas últimas semanas. Y no es para menos. Mientras toda Europa intenta equilibrar unas cuentas imposibles con subidas de impuestos y aplicando duros recortes sociales sin contemplación alguna, las grandes multinacionales continúan evadiendo impuestos con una ingeniería fiscal que no deja de ser legal, pero que tiene muy poco de moral.

Google, Apple, Amazon, Facebook, Yahoo, Ebay, Amazon, Microsoft, Starbucks y una larga lista de empresas con elevadas cuentas de resultados se han visto en el punto de mira de ciudadanos y gobiernos. En el caso de España, filiales de estas multinacionales tecnológicas reducen a la mínima expresión su factura tributaria aplicando una planificación fiscal agresiva. Lo que Hacienda conoce como ingeniería fiscal no es otra cosa que realizar una facturación cruzada con empresas de un mismo grupo pero con residencia en diferentes países, normalmente paraísos fiscales. Todo con el fin de evitar pagar impuestos.

Se calcula que el fraude fiscal hace que Europa deje de ingresar nada menos que un billón de euros, una cantidad equivalente al PIB de España y que vendría genial para reducir la deuda soberana que nos asfixia. Por ejemplo, Apple factura la mayoría de sus ventas españolas a su filial homónima en Irlanda y los beneficios tributan allí puesto que tiene un tipo impositivo menor, concretamente el 12,5%, frente al 35% español. Muy similar es la estrategia de Google, pues de los 38,3 millones que ingresó en 2011 por venta de publicidad online en España, 36,9 millones fueron a parar a la filial irlandesa. El resultado: Google pagó en impuestos el 3,2% de sus beneficios.

Estos movimientos de dinero son completamente transparentes y legales. No hay ninguna legislación que impida este tipo de estrategias fiscales. Por lo tanto no tiene mucho sentido decir que estas grandes multinacionles deban ser penalizadas o perseguidas por tales hechos. Simplemente se aprovechan al máximo de una legislación fiscal que existe, y que dicho sea de paso es muy apreciada por los mercados al maximizar el valor de sus accionistas.

La ingeniería fiscal no es algo nuevo y hace muchos años que se enseña en las buenas escuelas de negocios. El problema no radica en la práctica, puesto que en cada país pagan lo que se les requiere legalmente, sino más bien en el marco legal incoherente que lo permite.

Fuentes y lecturas recomendadas:
Gigantes tecnológicos, enanos tributarios
Internet rompe las reglas fiscales internacionales
Google duplica el desvío de dinero a las Bermudas
European Countries Seek More Taxes From U.S. Multinational Companies

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