Mucha gente se pregunta cómo es posible que las empresas dediquen gran parte de sus presupuestos en publicidad. Pues bien la respuesta es muy simple. El gasto en publicidad, siempre que ésta sea susceptible a ser medida, no es un gasto como tal, sino que se considera una inversión.

Si una empresa sabe con certeza, después de realizar un estudio de impacto, que por cada euro de gasto en publicidad, recupera dos euros en ventas o en beneficio neto. ¿Cuánto estaría dispuesta a gastarse en publicidad? No habría límites, es decir, intentaría comprar toda la publicidad posible. Siempre que se recupere la inversión y se obtenga un rendimiento extra, la publicidad se considerará efectiva.


Por ese motivo, pensar que los gastos de publicidad en Internet son simplemente gastos, es un grave error. Conseguir anunciarse en páginas web en las que acceden usuarios que son clientes potenciales para nuestro negocio, es la mejor publicidad que puede existir. La tasa de retorno de inversión en Internet puede ser mucho más alta que en cualquier otro medio, especialmente si nos dedicamos al comercio online.