Es cierto que el consumo de televisión crece (más lentamente que Internet), pero lo que realmente aumenta para los espectadores de la caja tonta son los anuncios, la publicidad ocupa cada vez más tiempo en las distintas cadenas privadas. Las televisiones españolas están abusando, se emite demasiada publicidad y es algo que no agrada a los anunciantes que están notando como sus mensajes pierden fuerza. Impresionar a la audiencia es una labor cada vez más complicada, hay tantos anuncios que es difícil llamar la atención, el reto de los creativos publicitarios es constante y exigente, el éxito se fundamenta en la originalidad.

La directiva europea limita a 12 minutos por hora la emisión de espacios publicitarios, pero lo cierto es que entre telepromoción, microespacios patrocinados y publireportajes, el tiempo que pasamos los espectadores viendo anuncios es bastante superior al permitido. Los últimos datos aseguran que el 30% del tiempo lo dedican a otros contenidos que no son programación. Las cadenas españolas tampoco respetan el intervalo mínimo obligatorio de 20 minutos entre cada corte publicitario. En muchas ocasiones, para ver un capítulo de cualquier serie de ficción que puede durar unos 80 minutos, se realizan cuatro o hasta cinco cortes para mostrar spots comerciales.


La publicidad podrá perder peso específico en las televisiones, teniendo en cuenta que la futura Ley Audiovisual permitirá dedicar a la publicidad hasta 29 minutos por hora de emisión. La saturación publicitaria será brutal, prácticamente sólo veremos publicidad, pongamos el canal que pongamos vamos a ver anuncios. Las cadenas quieren poder intercalar más anuncios para generar más ingresos, a corto plazo les puede salir bien, pero con el tiempo, cuando los anunciantes se den cuenta que la eficacia de las campañas en televisión se reduce, la inversión en publicidad se dirigirá en otros medios, siendo Internet claramente el más beneficiado.