Después de realizar un Postgrado de marketing online en Universidad Autónoma de Barcelona y dar clases en el Máster en buscadores para la Universidad Pompeu Fabra, ambos con docencia 100% online, puedo decir que la formación a distancia realmente funciona muy bien, no solamente para quienes no tienen la disponibilidad necesaria para cursar estudios presenciales, sino también como una alternativa para aquellos que se encuentran fuera de la ciudad donde se encuentra la institución académica, entre otras muchas ventajas.

Todo esto viene al caso porque que muchas Universidades en Estados Unidos están comenzado a experimentar con un nuevo concepto bautizado como MOOC (Massive Open Online Course), el cual ha despertado mucho mi interés y que sin duda puede triunfar si traspasa fronteras. El sistema responde al desarrollo y popularización de herramientas sencillas de colaboración en la red pero con una gestión masiva de usuarios y conocimiento. Parece muy rebuscado pero todo lo contrario.


Por otro lado, tiene un gran atractivo si se ofrece como un curso gratuito. Sin embargo, las instituciones pueden obtener un rendimiento económico si el estudiante quiere obtener algún tipo de certificación por su participación o incluso una titulación expedida. Para un alumno, la idea de aprender de profesores en un ambiente dinámico y a la carca, unido con la garantía de una institución educativa reconocida puede suponer una propuesta de valor elevada a tener muy en cuenta. Mientras que para las instituciones, la posibilidad de contar con el acceso directo a un grupo de estudiantes que han mostrado ya un grado de implicación suficiente como para participar satisfactoriamente en el curso ofrece ventajas vinculadas con la venta cruzada posterior y el valor que pueden tener las aportaciones de cada uno de ellos. Muchas veces se ha dicho que se aprende más de los comentarios aportados por los compañeros que el temario previsible y monótono aportador por el profesor. Y es verdad.

Bajo mi punto de vista la clave está en la plataforma de estudio basada en blogs, foros, Twitter, redes sociales, videoconferencias grupales entre alumnos y profesiones, etc. Una nueva forma de aprender pero que presenta innumerables oportunidades de desarrollo profesional en una época donde las nuevas tecnologías de la información lo mueven absolutamente todo.

Pasar de ese un entono presencial a uno online supuso un desafío importante para muchas instituciones, pero que a día de hoy son un gran éxito, ya que un curso online puede ser incluso más potente en términos de aprendizaje y de profundidad de las discusiones y temas tratados que uno presencial: posibilita interacciones no limitadas por el tiempo, sin horarios fijos, con el material siempre disponible online y con acceso desde dispositivos móviles. Eso de estar un grupo de personas en una habitación cerrada, llamada clase, pasará a la historia. Lo veremos.