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¿Cuál es el país del mundo más barato para vivir?

Hace unos meses publiqué una entrada titulada “Multiplica tu poder adquisitivo viviendo en otro país” que se ha convertido en la más leída de Vida Nómada y no me extraña. En ella explicaba cómo es posible poder vivir con más calidad de vida y menos dinero en un país donde la moneda local está devaluada.

¿Crees que tu vida es demasiado cara? ¿Te cuesta llegar a fin de mes con tus ingresos? Si España te parece cara mejor no te vayas al norte de Europa o ni si te ocurra irte a vivir a Suiza a menos que consigas un trabajo. Tampoco parece muy buena idea irse a vivir a Canadá o Australia si viajas con bajo presupuesto o tienes unos ingresos modestos.

El caso es que Movehub ha publicado una infografía muy interesante que analiza el coste de vida de todos los países del mundo donde se descubre que los países más baratos para vivir clasificados por continentes son:

🌎 América: Colombia, Paraguay, México, Perú, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
🌍 África: Marruecos, Algeria, Egipto y Sudáfrica.
🌏 Asia: India, Pakistán, Indonesia y Filipinas.
🌍 Europa: Polonia, Rumania, Turquía, Hungría, Serbia, Bulgaria y otros países del Este.

Por contra los países más caros del mundo son, por este orden: Suiza, Noruega, Venezuela, Islandia, Dinamarca, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Kuwait, Reino Unido, Irlanda, Luxemburgo, Finlandia…

En el mapa de Europa sorprende ver como España parece que se posiciona como un país relativamente barato para vivir y realmente es uno de los más baratos si hacemos la media de todas las ciudades, pero si comparamos capitales como Madrid o Barcelona, el nivel de precios y coste de vida es muy similar al de París, Roma o Berlín.

En el caso de Estados Unidos sucede algo similar, la media nacional hace que Canadá sea más caro que USA pero ciudades concretas como Nueva York, San Francisco o Los Ángeles son más caras que Montreal o Vancouver.

Aquí viene la gran pregunta: ¿Si tuvieras la posibilidad de mudarte a vivir a otra ciudad cuál elegirías? Y si lo tienes claro… ¿A qué estás esperando? 😉

Mi lista de ciudades favoritas (69 fotos)

Muchas veces lo que hago cuando tengo ganas de viajar y no he decidido donde quiero ir es buscar fotos de ciudades por Internet. Visualizar fotografías de lugares donde todavía no he estado es la mejor forma que he encontrado de inspirarme para preparar mi mochila y empezar una nueva aventura. ✈️

Tengo que reconocer que me emociono muy deprisa con casi cualquier lugar que veo sentado delante de mi ordenador, siento una gran curiosidad por experimentar en primera persona sitios y escenarios que veo en imágenes. No me puedo resistir. Tengo una lista interminable de ciudades que algún día me gustaría visitar. Y lo mejor de todo es que cuando finalmente me decido a viajar a esos lugares con los que he soñado durante tanto tiempo puedo decir que estar presente en ese lugar genera una sensación supera a cualquier fotografía que puedas encontrar por la red.

Las calles, la gente, los restaurantes, los museos, los paisajes, el transporte, los hostales, los monumentos históricos, el clima, la pobreza, la riqueza… cada ciudad es única con sus particularidades. El mundo es un lugar maravilloso que merece la pena explorar especialmente cuando somos jóvenes. Es tiempo de viajar, disfrutar, conocer a personas con otros puntos de vista, enamorarse, soñar, creer que todo es posible…

A continuación puedes ver 69 fotos de 23 ciudades repartidas por los 5 continentes que deberías visitar al menos un vez en la vida. Todas ellas están en mi lista de favoritas y solamente he estado en 8 de ellas, así que todavía me queda mucho por recorrer 😀 ¿Cuáles son las que más te gustan? ¿Crees que falta alguna ciudad en esta colección? Estaré encantado de leer tus comentarios al final de esta entrada.

🌏 Bangkok, Tailandia

Bangkok

Bangkok

Bangkok

🌍 Barcelona, España

Barcelona

Barcelona

Barcelona

🌍 Berlín, Alemania

Berlín

Berlín

Berlín

🌍 Budapest, Hungría

Budapest

Budapest

Budapest

🌎 Buenos Aires, Argentina

Buenos Aires

Buenos Aires

Buenos Aires

🌎 Chicago, Estados Unidos

Chicago

Chicago

Chicago

🌍 Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Ciudad del Cabo

Ciudad del Cabo

Ciudad del Cabo

🌍 Dubái, Emiratos Árabes Unidos

Dubái

Dubái

Dubái

🌍 Florencia, Italia

Florencia

Florencia

Florencia

🌏 Hanói, Vietnam

Hanói

Hanói

Hanói

🌍 Istanbul, Turquía

Istanbul

Istanbul

Istanbul

🌍 Lisboa, Portugal

Lisboa

Lisboa

Lisboa

🌍 Londres, Reino Unido

Londres

Londres

Londres

🌍 Marrakech, Marruecos

Marrakech

Marrakech

Marrakech

🌎 Nueva York, Estados Unidos

Nueva York

Nueva-York

Nueva York

🌍 París, Francia

París

París

París

🌍 Praga, República Checa

Praga

Praga

Praga

🌍 Roma, Italia

Roma

Roma

Roma

🌎 San Francisco, Estados Unidos

San Francisco

San Francisco

San Francisco

🌏 Shanghái, China

Shanghái

Shanghái

Shanghái

🌏 Sídney, Australia

Sídney

Sídney

Sídney

🌏 Singapur, República de Singapur

Singapur

Singapur

Singapur

🌏 Tokio, Japón

Tokio

Tokio

Tokio

Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán.

ChatSim: Internet móvil para viajar por todo el mundo (coupon code)

Lo tengo que confesar. Una de las primeras cosas que hago cuando llego a un nuevo país es comprarme una SIM local para poder tener datos de Internet en mi celular o smartphone desde el minuto cero. Ahora mismo soy feliz con un iPhone pero quien sabe si me terminaré pasando a Samsung, Huawei o cualquier otra que funcione con Android, hay que estar abierto a cualquier cambio…

El caso es que tengo una bolsita de plástico con al menos 15 tarjetas SIM de países que he visitado o vivido durante una temporada. Como te puedes imaginar cada SIM tiene un número, su contrato, su operadora y por lo tanto cuando vas viajando saltando de un país a otro no te queda otra que ir comprando nuevas tarjetas y recargarlas con datos para una semana, un mes o el tiempo que tengas previsto quedarte en esa localización. La verdad, poco práctico y una pérdida de tiempo…

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Lecciones de viaje: Machu Picchu Montaña

El año pasado por estas fechas estaba recorriendo Asia con mi mochila, era la primera vez que viajaba tan lejos y además me iba a la aventura yo solo. Me gustan lo retos y acerté de lleno porque al final resultaron ser los dos mejores meses de mi vida.

Al regresar de esa maravillosa experiencia lo tenía claro: mi siguiente objetivo sería recorrer Sudamérica. Así que no me lo pensé dos veces y a finales de enero de 2015 estaba volando hacia Buenos Aires sin fecha de regreso. Estuve dos semanas haciendo Couchsurfing visitando varias ciudades de Argentina y fue absolutamente genial.

No quería irme de Argentina pero mi viaje tenía que continuar, justo acaba de comenzar. De Argentina salté a Chile cruzando la Cordillera de los Andes en autobús. Durante las 7 horas y media que se tarda en llegar desde Mendoza hasta Santiago de Chile se pueden contemplar paisajes tan majestuosos como estos:

En Chile estuve una semana, no solamente en la capital, también visité Viña del Mar y Valparaíso. La primera espectacular por sus playas bañadas por el océano pacifico y la segunda por sus cerros, sus casas pintadas y sus calles tranquilas. Me enamoré.

De Chile salté a Perú cruzando la frontera en taxi, para llegar horas más tarde en autobús a la ciudad de Arequipa, pequeña pero encantadora. Cuatro días fueron más que suficientes. Mi siguiente parada fue Cusco, la ciudad dormitorio más cercana a las ruinas de Machu Picchu y donde da comienzo el Valle Sagrado de los Incas.

Machu Picchu es el nombre que recibe un antiguo poblado andino considerado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983 y una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería. El 7 de julio de 2007 Machu Picchu fue declarada como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

Para llegar a Machu Picchu hay que tomar un tren en el poblado de Ollantaytambo (hay varias alternativas para llegar haciendo senderismo), bajarse en la estación de Aguas Calientes, pasar una noche en un hostal y despertarse bien temprano la mañana siguiente para tomar otro bus que te lleve a los accesos principales de Machu Picchu en un trayecto plagado de curvas y precipicios del que no sabes si llegarás vivo al destino.

Visitar Machu Picchu fue un sueño hecho realidad. Es un lugar mágico en el que se siente una energía especial difícil de expresar con palabras. A simple vista es un conjunto de piedras colocadas de forma minuciosa y en consonancia con su entono natural de una belleza desgarradora. Darse un paseo entre las ruinas escuchando los misterios de aquella histórica ciudadela me fascinó por completo. Recorrer miles de kilómetros para llegar a ese lugar único en el mundo había merecido la pena.

Al comprar la entrada a Machu Picchu puedes pagar un extra que te permite subir a Huayna Picchu, la montaña donde se obtienen las mejores vistas. Sin embargo, las plazas son limitadas y es necesario reservar con varios meses de antelación dependiendo de la época del año. No la pude conseguir pero elegí la alternativa que es subir a Machu Picchu Montaña, justo la que está delante de Huayna Picchu dejando las ruinas en medio del valle. Las vistas son prácticamente las mismas.

El Huayna se sitúa a 2720 metros de altitud, mientras que la montaña de Machu Picchu está a 3082 metros. La subida a Huayna es menor, tanto en altura como en recorrido, pero es mucho más vertical, empinada para que nos entendamos.

En el acceso de Machu Picchu Montaña hay un libro de registros y se advierte que para ser capaz llegar a la cima es imprescindible gozar de un buen estado físico, mucha resistencia, no tener problemas de corazón ni respiratorios porque es probable sentir fatiga extrema y mareos debido a la falta de oxigeno a esas alturas. Tampoco se recomienda para personas que padezcan vértigo. Se estima que casi la mitad de los que intentan subir la montaña regresan antes de llegan a la cima.

Conocer todo eso me motivó todavía más, otro desafío por delante, tenía unas ganas enormes de coronar esa cima, me sentía con más energía que nunca y me puse a andar.

La subida es larga, costosa y fatigante. Los peldaños son muy irregulares en tamaño y altura, el camino está lleno de piedras, se pasan por zonas muy estrechas con grandes precipicios en el que un mínimo error, desliz o mareo se puede convertir en tu despedida. A medida que se va subiendo y ganando altura el nivel de oxigeno en el aire se reduce, lo que dificulta más la subida. La sensación de cansancio es inevitable.

Durante el ascenso todo el mundo pregunta a los que descienden con piernas temblorosas cuánto falta. Nadie suele acertar con los minutos que restan, creo que a esas alturas se pierde la noción del tiempo. En una ocasión nos dijeron 10 minutos y a la media hora todavía estábamos lejos de la cima.

En algunos momentos se hace interminable. Muchos lo dan por imposible, dan la vuelta y abandonan la expedición. Otros se lesionan, siendo lo más habitual los esguinces de tobillo. Ni me quiero imaginar cómo debe ser el traslado desde allí a un hospital. De hecho, ni siquiera hay uno en Aguascalientes…

Finalmente, la llegada a la cima es increíble, prácticamente en medio de las nubes, la temperatura es mucho más baja que abajo en el valle, hace frío pero las vistas son espectaculares. La panorámica te quita la respiración. Desde lo más alto de la montaña puedes contemplar las ruinas de Machu Picchu en tamaño miniatura a vista de pájaro. Me encontraba literalmente el cielo del Perú a más de 3000 metros rodeado de un entorno privilegiado y con una de las maravillas del mundo a mis pies.

Solamente puedo dar gracias por haber tenido la oportunidad de vivir esa experiencia.

No lo olvidaré jamás.

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Estas son las principales lecciones que aprendí subiendo la montaña:

1. Mira siempre hacia delante

La vida es movimiento y lo importante es seguir avanzado. Muchas veces no merece la pena mirar atrás, al final lo único que cuenta es cada paso hacia delante.

2. Nunca te rindas

Aunque no te sientas cómodo, aunque tengas ganas de abandonar, sigue progresando. La vida se vuelve apasionante cuando sales de tu zona de confort. El esfuerzo siempre tiene recompensa.

3. Lucha por tus sueños

No hay nada más poderoso que la voluntad del ser humano cuando quiere hacer realidad sus sueños. Si deseas conseguir algo tienes que focalizarte hacia ese objetivo.

4. No temas el silencio

Los caminos menos ruidosos son también los caminos menos transitados. A veces elegir el camino del silencio puede llevarte a hermosos lugares inexplorados.

5. Elige bien cada paso

Cada paso que das es un acercamiento a tu objetivo pero poner un pie en falso puede llevarte al inicio. Mide el riesgo pero atrévete a dar ese paso necesario.

6. Sigue una vida minimalista

Cargar tu mochila con demasiadas cosas puede hacer más duro el viaje. Tener muchas cosas puede impedir que avances a paso firme. Compra lo necesario, lo imprescindible. No colecciones cosas, invierte en momentos.

7. Disfruta de las pequeñas cosas

La ley de Pareto dice que el 20% de lo que hacemos supone el 80% de los resultados. Las pequeñas experiencias o aventuras de la vida son las que al final tienen más valor e importancia para nosotros.

8. La edad es solamente un número

Todo el mundo es capaz de cualquier cosa. Se puede llegar a lo más alto a cualquier edad si mantienes un hábito de vida saludable cuidando tu cuerpo con deporte y nutrición. Sin descuidar tu mente.

9. La confianza lo es todo

Cuando alcancé la cima sentí que en ese momento no había nada imposible. Me sentía muy feliz y capaz de todo. Establecerse pequeñas metas y alcanzarlas es la mejor forma de ganar confianza y autoestima. Impossible is Nothing.

10. El poder de la naturaleza

Estar durante un tiempo rodeado de naturaleza no solamente te hace desconectar del estrés habitual de las grandes ciudades y de tu trabajo, también te hace ver la vida de forma diferente, estar más abierto, ser más flexible y con un pensamiento más positivo.

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Aquí estoy descendiendo la cima de Machu Picchu Montaña…

No conquistamos las montañas, sino a nosotros mismos 🗻 Edmund Hillary

Tomar buenas decisiones: la falacia del costo hundido


Hace unos años atrás cuando estudiaba economía en la universidad, las clases de negocio eran las que más me gustaban y fue en una de esas que aprendí uno de los conceptos que más me han ayudado a tomar decisiones tanto en mi trabajo como en mi vida personal. Se trata del costo hundido. La definición es bien simple: son todos los costes que han sido incurridos en el pasado y que no pueden ser recuperados.

El coste hundido se interpreta muchas veces de forma errónea como un coste fijo. Sin embargo, éstos últimos pueden ser prospectivos (futuros), mientras que los costes hundidos son siempre retrospectivos, es decir, solamente basados en inversiones o gastos económicos en un período de tiempo pasado.

La falacia del costo hundido hace referencia a que muchas personas permiten que los costos hundidos influyan en la toma de sus decisiones, cuando realmente las inversiones o gastos realizados tiempo atrás y que no son recuperables no tienen ningún tipo de implicación en el futuro y por lo tanto no deberían considerarse.

Te doy algunos ejemplos claros en los que la falacia del costo hundido es evidente:

1. Has invertido 3.000 euros en un nuevo proyecto o negocio contratando tecnología y recursos pensando que iba a funcionar muy bien, pero a mitad del proyecto te das cuenta que por mucho que lo intentes no conseguirás el resultado que esperabas. A pesar de eso, como ya estás a mitad de camino y te has gastado mucho dinero continuas trabajando para intentar evitar a la desesperada que esos 3.000 euros se conviertan en una pérdida económica. Lo que sucede en estas situaciones es que en vez de asumir el fracaso, intentas posponerlo incurriendo en más gastos y costes de oportunidad.

2. Has comenzado a estudiar una carrera en la universidad y en segundo curso te das cuenta que no te gusta, pero te resistes a cambiar de estudios para evitar que el primer año que ya has completado se convierta “un año perdido de tu vida”. Estoy seguro que conoces a alguien en esta situación porque es un clásico. En estos casos, la persona se obliga a seguir unos estudios que no le gustan, lo que le termina generando frustración, infelicidad y sensación de vacío. ¿No sería mejor abandonar y empezar de nuevo estudiando algo que te apasione?

3. Te has comprado un vestido muy exclusivo para una fiesta especial, te ha costado 500 euros pero sabes que no te lo vas a poner nunca más, aun así prefieres no venderlo de segunda mano por 200 euros porque moralmente ese precio que pagaste de 500 euros pesa demasiado. ¿Cómo voy a vender algo que me ha costado 500 por 200 si está casi nuevo? Lo que termina sucediendo es que el vestido acumulará polvo en el armario por el resto de tu vida. ¿No sería más inteligente venderlo por 200 euros y invertirlos en otro vestido que puedas usar más a menudo?

4. Tu grupo de música favorito organiza un concierto en tu ciudad. Tienes tantas ganas de ir que te gastas 100 euros por cada entrada y haces 5 horas de cola en taquillas. Merece la pena porque quizás sea la única vez que puedes verlos en directo y su música te encanta. Pero cuando llega el día del concierto hace mal tiempo, es un día frío y lluvioso, te encuentras mal, el coche se te ha estropeado y una de tus amigas al final dice que no puede ir, con lo que tienes que ir sola. Dada la situación y llegados a ese punto, a ti tampoco te apetece ir pero si no vas tendrás la sensación de haber derrochado el dinero y el tiempo dedicado a hacer la cola. ¿Qué haces, te quedas en casa o vas al concierto a pesar de todo?

5. El costo hundido también aplica en casos de relaciones de pareja. Por ejemplo, llevas con tu pareja más de cuatro años, habéis pasado muchas cosas bonitas juntos, pero el tiempo ha pasado, quizás uno de los dos ha cambiado, quizás ahora la relación sea más fría y distante, quizás te ha sido infiel en alguna ocasión o puede que ya no te trate con el mismo cariño. En cualquier caso, decides no quieres terminar la relación porque algo que fue tan bonito no puede terminar así de mal. De nuevo cometemos el error de tomar decisiones basadas en sentimientos pasados, sin tener en cuenta los presentes o cómo nos vamos a sentir en el futuro si continuamos con la misma persona.

En definitiva, los costos hundidos tienen una clara influencia en las decisiones de las personas debido a nuestra aversión a la pérdida, al fracaso y al apego emocional. No saber gestionar este tipo de sensaciones o no querer aceptar la realidad puede incurrir en que tomemos malas decisiones en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida.

Para evitar caer en la falacia del costo hundido debemos tomar decisiones más con la cabeza que con el corazón. Debemos ser capaces de tomar decisiones racionales y no puramente emocionales. También es importante aprender que el fracaso es una forma de crecimiento personal, de ganar experiencia y aprender de los errores. Tenemos que intentar buscar siempre el lado positivo de las cosas, ser más optimistas, pero por encima de todo, ser flexibles y estar siempre dispuestos al cambio.

El gran Seth Godin dice en uno de sus libros que si una situación no va a mejorar a pesar de que inviertas más tiempo, dinero o energía, entonces lo mejor que puedes hacer es abandonar definitivamente y empezar algo nuevo más ilusionante.

Al final, dicen que abandonar es de valientes 💪

¿Eres lo suficiente valiente para abandonar lo que no te aporta nada positivo en tu vida?

Business angels y crowdinvesting para invertir en startups

Aunque mi cartera está formada por compañías sólidas que llevan muchos años operando en el mercado y reparten suculentos dividendos a sus accionistas, siempre me he sentido atraído por el capital riesgo.

Soy consciente que el venture capital no tiene nada que ver con la estrategia que predico en este blog que se basa en generar ingresos pasivos mediante la inversión por dividendos. Sin embargo, me gustaría tocar este tema aunque sea un poco por encima porque le veo un potencial enorme. Me explico a continuación.

Hasta hace unos pocos años, solamente los grandes fondos de capital riesgo o business angels (en España todavía se cuentan con los dedos de una mano) eran los que entraban en el capital de empresas en fase semilla y lograban años más tarde vender sus participaciones (exit) multiplicando en algunos casos por más de 100 veces.

Esto es lo que se conoce ahora como invertir en startups, es decir, empresas de nueva creación, normalmente con una base tecnológica y un producto innovador o servicio disruptivo. El riesgo de inversión es evidente, dado que muchas de estas empresas buscan financiación sin apenas tener un MVP (Minimum Viable Product), no han validado el mercado o todavía facturan muy poco, por lo que en esta fase las probabilidades de éxito son muy bajas. En resumen, es más probable que la empresa quiebre y pierdas todo tu dinero invertido a que consigas algún tipo de retorno.

En efecto, los business angel asumen un riesgo mayor que otro tipo de inversores porque invierten en fases tempranas de los proyectos. Pero a cambio consiguen un porcentaje de la empresa mayor de la que podrían obtener entrando en una fase posterior. Y cuanto mayor es la inversión mayor es el riesgo asumido.

Luis Martin Cabiedes y Carlos Blanco son dos de los mejores y más activos bussines angels de España. Según su experiencia y tras varios años entrando en rondas de financiación de startups, la mayoría del sector Internet, dicen que se consigue rentabilizar la inversión en 1-2 de cada diez inversiones vendiendo su participación a un nuevo inversor que pagan mucho más cuando el negocio está más consolidado. En 2-3 de cada diez casos recuperan la inversión, es decir que ni pierden ni ganan, y en las otras 5-7 pierden la totalidad de su dinero invertido.

Pero si han sabido diversificar y seleccionar sus inversiones de forma inteligente, con los escasos 1-2 exits positivos consiguen recuperar toda la inversión de las que han fallado e incluso tienen un retorno muy elevado de su inversión.

En todo esto, ahora entra en juego un nuevo vehículo de inversión que se conoce como crowdinvestment, y no es otra cosa que el crowdfunding de inversión, donde puedes invertir pequeñas cantidades de dinero en empresas a cambio de un porcentaje accionarial (equity). En definitiva, el crowdinvestment permite a muchas más personas acceder al mercado de inversión en startups, democratizando y popularizando este uso del dinero, apoyando a la comunidad emprendedora y aumentando la cultura de inversión de la que tanto carece España.

Por otro lado, los emprendedores aumentan las probabilidades de cerrar una ronda de financiación de su startup gracias a la pequeña aportación de unos muchos, y se evitan tener que lidiar con las exigencias que marcan los fondos de capital riesgo (muy presionados para conseguir una rentabilidad) y sin tener que negociar cláusulas y valoraciones con los business angels.

Otra ventaja de cara al inversor es que como se puede invertir con cantidades muy pequeñas (desde 10 euros) es posible repartir mucho más el riesgo formando así una cartera más diversificada y por lo tanto aumentar las probabilidades de conseguir esos famosos exit donde el capital se multiplica varias veces gracias vender la empresa o conseguir una salida mediante una colocación en el mercado de valores (OPV).

Casos conocidos tenemos varios. La agencia de viajes online eDreams era una startup nacida en Barcelona que ahora cotiza en bolsa. La startup Trovit fue vendida por 80 millones de euros al gigante japonés Next Co. El fondo suizo Partners Group compró el 30% de Softonic por 82,5 millones haciendo ricos a sus fundadores e inversores iniciales. La estadounidense Homeaway compró el 100% de Toprural por 14 millones de euros… En fin, hay muchos casos de exit recientes en el mercado español. ¿Cuáles serán los siguientes? No tengo ni idea.

Si te interesa consultar proyectos activos e incluso invertir en ellos te recomiendo estas tres plataformas: Crowdcube, The Crowd Angel y Socios Inversores.

Recuerda que estamos hablando de capital riesgo, para invertir en este tipo de empresas debes ser consciente que puedes perder la totalidad del capital invertido. No es apto para todo el mundo. De hecho, se lo recomiendo a muy poca gente pero con esta entrada quería aportar mi punto de vista en un sector cada vez más caliente.

¿Alguna vez has invertido en capital riesgo? ¿Crees que el crowdinvesting sustituirá a los business angels tradicionales? ¿Tienes intención de invertir en alguna startup? El debate está abierto para todos.

Crear un blog como negocio y generar ingresos


Hace unos ocho años atrás cuando comencé a crear blogs temáticos para eventualmente algún día poder vivir de ellos todo el mundo me decía que eso era una locura, que mejor me buscara un trabajo “serio” en una empresa relacionada con mis estudios o hiciera oposiciones para trabajar para el estado. Vamos, que querían que hiciera lo que todo el mundo hace, lo tradicional, lo típico, el camino quizás más fácil y más aburrido…

Pero me encantan los retos y soy de los que si alguien me dice que no puedo hacer algo todavía me motivo más para lograr ese objetivo. Me encanta demostrar a la gente que se equivoca y que las barreras mentales que muchos tenemos están para superarlas.

Para resumir la historia, en menos de dos años y con una decena de blogs estaba generando (solamente con publicidad) los mismos ingresos que podría conseguir con un salario medio trabajando en banca o alguna de las grandes consultoras, las principales salidas de alguien que ha estudiado empresariales y económicas.

Han pasado varios años y aún mucha gente, parte de mi familia incluida, no entiende cómo soy capaz de ganar dinero escribiendo por Internet. ¿Pero realmente a ti quién te paga? ¿Y el dinero de dónde sale? ¿Ya te da para vivir de ello? Son muchas las preguntas a las que he tenido que enfrentarme para explicar que, efectivamente, trabajar por Internet escribiendo en medios digitales como blogs es cada vez más común y que no solamente es posible conseguir unos ingresos recurrentes, sino que también te permite trabajar desde cualquier parte del mundo, tener mucha más libertad, viajar cuando quieras y ser dueño de tu tiempo para hacer en todo momento lo que te apetece.

Pero ahora viene la parte buena del artículo, la que te puede cambiar la vida y es que tú también puedes conseguirlo. De hecho, te quiero contar con detalle los pasos que tienes que seguir para convertir un blog junto con tu pasión en tu propio negocio digital. Dicho de otro modo, te voy a enseñar las claves para crear un sistema que funcione a modo de máquina de hacer dinero y te permita llevar un estilo de vida nómada: viajar por el mundo y vivir de los ingresos generados a través de Internet. ¿Te apuntas?

1. Elige un tema que te apasione

No te voy a engañar. Crear tu propio negocio digital y hacerlo crecer hasta el punto que te genere suficientes ingresos para vivir no es sencillo. Pero lo más importante: es posible y cualquiera que luche por ello puede conseguirlo. Desde mi punto de vista los ingredientes clave son tres: mucha dedicación (tiempo), constancia y pasión.

Lo demás viene solo.

En primer lugar necesitas tiempo para generar contenidos para tu blog. Crear contenidos interesantes, originales y que aporten valor a tu audiencia es fundamental para construir un negocio que funcione y sea rentable a largo plazo.

La constancia es vital porque el éxito no se consigue de la noche a la mañana, es más, seguramente te pasarás muchas noches escribiendo artículos para tu blog. Mantenerlo actualizado al ser posible a diario o cada semana no es fácil cuando se tienen otras actividades u obligaciones.

El último ingrediente, pero no el menos importante, es la pasión. La pasión lo es todo cuando se trata de emprender. Si vas a crear un negocio tiene que estar estrechamente relacionado con algo que te apasione, algo con lo que verdaderamente disfrutes. Le vas a dedicar mucho tiempo, de modo que si te apasiona no lo sentirás como un trabajo.

A modo de ejemplo, si te gusta la fotografía una buena idea es crear un blog sobre consejos y técnicas de fotografía. Si viajas mucho, puedes escribir un blog sobre viajes. Si tu pasión es la cocina, puedes compartir tus mejores recetas en el blog, etc. Son algunas ideas, pero toda pasión se puede plasmar en un blog creando fantásticos contenidos. En definitiva, elige un tema que te apasione, que tengas amplios conocimientos y que no te cueste nada escribir o hablar de ello.

2. Crea un blog con WordPress

Vale, ya has decidido la temática de tu blog. Tienes claro el público o el tipo de audiencia al que te vas a dirigir. Entonces ahora toca pasar a la acción creando el blog. Muchas personas se piensan que este paso es muy complicado sin conocimientos técnicos y aunque si bien es necesario dominar algunos aspectos, la instalación de WordPress es algo extremadamente simple.

Básicamente necesitas 4 cosas para tenerlo todo listo. ¡Toma nota!

Dominio web: Busca uno que te guste y esté disponible para registro. Los mejores ya están todos reservados, de modo que tendrás que ser algo original. Yo lo registré directamente con el hosting, tuve suerte y pude comprar el que me gustaba: sergimateo.com 😀

Hosting: También conocido como alojamiento web. Es el lugar donde se guardan las bases de datos y los archivos de WordPress para el correcto funcionamiento del blog. Normalmente también podrás configurar tu propia cuenta de correo. Yo te recomiendo que contrates hosting en Bluehost, es lo mejor que hay por relación calidad/precio. Además, ahora mismo te regalan el dominio web que tú elijas si te registras y contratas un plan de hosting aunque sea el más sencillo de todos.

Instalación de WordPress: Es la plataforma de blogs y gestor de contenidos gratuito más utilizado en todo el mundo. Se puede descargar en WordPress.org y los pasos para la instalación son simples. Pero si no te quieres complicar la vida o no tienes conocimientos técnicos, la instalación de WordPress es automática al contratar el hosting de Bluehost, con un solo clic lo tendrás listo y funcionando. ¡Más fácil imposible!

Accede cuenta de Bluehost y pulsa sobre la pestaña cPanel dentro de Hosting.

Entra en Website Builders y después selecciona WordPress.

Finalmente haz clic en Install y selecciona el dominio con el que quieres lanzar tu blog.

En el siguiente video podrás ver lo rápido y sencillo que es todo el proceso de instalación de WordPress, tu blog funcionando en menos de 5 minutos:

Bluehost está en inglés pero merece la pena. Las páginas web cargan muy rápido, el CPanel (panel de control del hosting) se puede poner en español y el servicio técnico es impecable tanto por chat como por email.

¿Qué plan de hosting elegir? Te recomiendo que elijas el plan llamado “WordPress hosting” especialmente diseñado para blogs. El plan blogger lo puedes encontrar dentro de Products > “WordPress hosting” tiene un precio de $21.99 al mes si lo contratas por un año (Wp_blogger VPS 12 month). Lo que se traduce en 263,88 dólares que al tipo de cambio actual son unos 230 euros anuales. A esa cantidad no hay que sumarle nada (a parte de impuestos si eres español) porque el dominio re lo regalan. Si no te quieres gastar esa cantidad de un inicio puedes contratar solamente 1 mes, 3 meses o 6 meses.

Es cierto que puedes encontrar hosting y planes de alojamiento web más baratos. Sin embargo, te aseguro que para un blog se quedan muy justos y te darán problemas a la mínima que tu blog empiece a recibir visitas. Si te recomiendo Bluehost es porque he probado muchos y es el mejor de largo.

Plantilla con diseño profesional: Con la instalación de WordPress podrás usar una plantilla básica que incluye de serie, pero si quieres mejorar el aspecto de tu blog y tener un diseño más profesional yo siempre recomiendo elegir una plantilla en ThemeForest porque podrás elegir entre miles y todas cuestan menos de 60 dólares. Este paso es opcional, puedes empezar con el diseño básico.

3. Construye una audiencia-comunidad

Esto significa que debemos conseguir lectores y visitas para nuestro blog. Es como tener una tienda en la calle y tratar de que entren clientes al establecimiento, lo mismo pero en el mundo digital. Para ello hay muchas estrategias, pero todas se fundamentan en crear artículos de calidad que aporten valor al público al que te diriges. Si cuando alguien accede a tu blog le gusta lo que encuentra seguramente volverá, no hay nada como tener clientes lectores satisfechos.

También puedes conseguir tráfico para tu blog trabajando activamente las redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter), comentando en otros blogs afines al tuyo, publicando artículos como autor invitado en blogs similares al tuyo, crear pequeñas campañas de publicidad, hacer email marketing con tus suscritores, conseguir que otros sitios web pongan un enlace hacia tu blog, etc.

4. Consigue suscriptores para tu lista de email

La lista de suscriptores que consigas mediante el blog será el principal activo de tu negocio. Con campañas de email se pueden conseguir muchas cosas, más de las que muchos bloggers se pueden llegar a imaginar, aunque no todo el mundo usa la estrategia de email marketing (9 de cada 10 no lo hace) para mi es una de las más importantes a la hora de montar un negocio basado en contenidos digitales.

En Internet la capacidad de generar visitas es importante, pero todavía lo es más es la capacidad para retener esas visitas. Las estadísticas dicen que el 85% de los usuarios que llegan a un blog tras realizar una búsqueda en Google no regresan. Son paracaidistas, nuestro trabajo consiste en que se transformen en parroquianos. Una de las mejores formas es consiguiendo que se suscriban a nuestra lista de correo.

Aumentando tu lista de suscriptores podrás volver a contactar con estos lectores que algún día pasaron por tu blog, quizás tengas algo importante que anunciarles (una promoción, un nuevo producto, un curso que puede interesarles o la última actualización de tu blog) y lo puedan leer sin salir de su cuenta de correo. En definitiva, se trata de hacerles la vida más fácil y que se enganchen a tus contenidos.

¿Cuántos suscriptores tengo que conseguir? Es la pregunta del millón, no necesitan un millón, pero cuantos más mejor. Esa lista será tu base de potenciales clientes. Hay que cuidarlos como si fueran oro. Márcate un primer objetivo, yo te propongo 1000 suscriptores. Con esa cantidad ya puedes comenzar a generar negocio. Pero no quiero que te confundas, la cantidad no lo es todo, tienes que captar suscriptores que tengan un interés genuino en los temas que tratas en el blog.

¿Qué utilizo para conseguir suscriptores? Sin lugar a dudas empezaría con MailChimp, es una plataforma fácil de usar, configurar y gratis hasta 2000 suscriptores. La más usada. Hay otras mejores, pero son de pago y algo caras para comenzar. Si necesitas más información sobre este tema puedes preguntarme en la zona de comentarios.

5. Modelos de negocio para generar ingresos

Vale, ya tienes un blog con buenos contenidos, cada día tienes cientos de visitas y tu lista de suscriptores va creciendo despacio pero a paso firme. Vas por el buen camino. Vivir de tu blog está muy cerca. Ahora falta la parte más difícil pero la más interesante. Como dije al inicio, hay que convertir el blog en una máquina de hacer dinero, al poder ser, una generadora de ingresos pasivos. Es decir, ganar dinero sin hacer nada porque ya tienes un sistema que trabaja para ti. ¡Con un blog es posible!

Las opciones más comunes para ganar dinero con un blog son las siguientes:

Publicidad: Es el modelo tradicional y el menos rentable. Necesitas mucho tráfico, es decir una gran audiencia para conseguir que hagan muchos clics a los banners o anuncios de publicidad. La ventaja es que activar este modelo de ingresos no cuesta absolutamente nada, solamente tienes que copiar y pegar un código en tu blog para que se comiencen a mostrar avisos patrocinados. Lo mejor es comenzar con Google Adsense, pero ten claro que para ganar una buena suma de dinero necesitas muchas visitas, seguramente con menos de 100.000 no consigas gran cosa aunque depende mucho de la temática.

Marketing de afiliados: Consiste en recomendar productos o servicios a través de tu blog mediante enlaces y ganar una comisión cada vez que uno de tus lectores compra alguno de esos productos o servicios tras hacer clic en el enlace que lleva un código de seguimiento para que te puedan asignar esa venta. Por ejemplo, si tienes un blog de viajes puedes recomendar hoteles o vuelos. Hay muchos programas de afiliados en el sector turismo. También funciona muy bien trabajar el programa de afiliados de Amazon. En este caso, funciona igual, cada vez que alguien compra un producto tras hacer clic en un enlace tuyo conseguirás una comisión.

Vende tus servicios: En vez de poner publicidad de otras personas, quizás sea más rentable que utilices tu blog como canal para conseguir clientes. Esto funciona muy bien para profesionales que se quieran dedicar al diseño, fotografía, modelaje, arte, música, pintura, consultoría, etc. Demuestra con tu blog que eres bueno con lo que haces y cuantas más audiencia tengas más posibilidades tendrás de que te contraten sea lo que sea que hagas.

Monta un comercio electrónico: La tendencia son ahora las compras a través de Internet. Convierte tu blog en un escaparate virtual para vender productos elaborados por ti o comprados a un fabricante mayorista. Para convertir tu WordPress en una tienda online puedes usar un plugin muy bueno que se llama WooCommerce.

Vender contenido patrocinado: También conocidos como publirreportajes. Si tienes una audiencia establecida es muy probable que marcas o empresas relacionadas con los temas que escribes en el blog estén interesadas en aparecer a modo de mención o reportaje en alguno de tus artículos. Es una forma de ganar dinero teniendo relación directa con las marcas. Puedes escribir revisiones de productos o servicios, hacer comparativas de categorías de productos y muchas veces conseguirás productos gratis para que puedas probarlos antes de escribir sobre ellos.

Mamá, quiero ser blogger…

¿Realmente se puede vivir de un blog?
La respuesta es sí, por supuesto que se puede.
Espero que esta guía te haya servido de inspiración para ponerte en marcha.
Los pasos ya los conoces, ya no tienes excusa, estoy aquí para ayudarte.
Pasa a la acción, empieza tu blog hoy mismo y convierte tu sueño en realidad.
Será la mejor aventura de tu vida.

El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años.
El segundo mejor momento, es hoy.

Muchos nómadas digitales viven de sus blogs y el negocio que generan entorno a ellos, incluso viajando por el mundo. ¿Puede haber algún empleo más genial que ese?

Los errores en bolsa cuestan mucho dinero

Todos cometemos errores y cometerlos está bien. O eso dicen. Forma parte del aprendizaje. Pero estarás de acuerdo conmigo que cuando esos errores te cuestan dinero, una fortuna en el peor de los casos o los ahorros de toda tu vida, la sonrisa desaparecerá de tu cara seguramente por un tiempo. ¡Y quien sabe si la recuperarás!

Es por eso que en esta entrada quiero repasar algunos de los grandes errores que muchos pequeños inversores han cometido alguna vez, entre los que me incluyo. Como aprender en bolsa a base de errores puede costarte muy caro, este artículo no te costará ni un euro. Lo escribo para ti gratis aunque si llevas ya unos años invirtiendo seguramente no aprendas nada nuevo. Avisado estás 😉

1. Invertir dinero que necesitas a corto plazo

En bolsa es más fácil ganar a largo plazo que a corto plazo. Las apuestas siempre son más seguras a 5 años vista que a 10 días vista. Por lo tanto olvídate de utilizar dinero que vayas a necesitar en poco tiempo. Aquí me viene de maravilla citar una gran frase de uno de mis referentes Warren Buffet:

Solamente compra algo con lo que puedas estar a gusto si el mercado cierra durante 10 años.

2. Invertir sin saber lo que se compra

Cuando vas al supermercado normalmente antes de comprar cualquier producto lo analizas y lo comparas con otros de la misma categoría. No solamente te fijas en el precio, también en la marca, las calorías que lleva si es algo de comida, el envoltorio, la fecha de caducidad, etc.

En bolsa tenemos que salir a comprar con la misma filosofía, no podemos comprar lo primero que nos pase por la cabeza o la primera recomendación que leas en un foro de bolsa. Antes de invertir hay que hacer un arduo trabajo de investigación y análisis para determinar si realmente el valor es interesante para tenerlo en cartera y encaja dentro de nuestra estrategia de inversión.

3. No tener paciencia

Puedes no tener ni idea de bolsa, pero si tienes paciencia tienes mucho ganado. No hay que precipitarse en las operaciones, muchas veces es mejor esperar que realizar una orden a destiempo. El precio de las acciones fluctúa diariamente por lo que no debemos dejarnos llevar por el pesimismo si al día siguiente de comprar ya estamos en rojo. Si has comprado tras haber realizado un análisis confía en tu apuesta.

4. Meter todos los huevos en una misma cesta

El típico error de manual que hace referencia a la diversificación. Entrar en renta variable supone asumir riesgo de pérdida de capital. Precisamente la diversificación lo que hace es minimizar el riesgo del total de nuestra cartera. Si compramos valores de compañías que operan en diferentes sectores y mercados estaremos menos expuestos a riesgos puntuales. Proteger el capital que es un bien escaso es esencial si uno quiere continuar en el mundo de la inversión.

5. No seguir una estrategia

Es muy simple: si no tienes estrategia estás perdido. Por ejemplo, comprar acciones de empresas que reparten dividendos para generar ingresos pasivos es una estrategia. Pero invertir en compañías de forma aleatoria porque esas empresas nos caen en gracia es un error importante que muchas personas cometen.

A modo de anécdota, el otro día hablaba con un amigo y me contaba que había comprado acciones de Adolfo Domínguez porque le gusta mucho ese diseñador. De hecho, me dijo literalmente: “mi mujer se compra toda la ropa en AD, tienen muy buena calidad y estoy seguro que van a crecer mucho”. Sinceramente me tuve que aguantar la risa. Quizás si su mujer se deja todo el sueldo en ropa sí que vayan a crecer.

En cualquier caso, me consta que mucha gente compra acciones de empresas porque utilizan sus productos o servicios. Es una estrategia, pero no es válida para invertir en bolsa, pues no están analizando realmente esa inversión desde un punto de vista fundamental y de generación de valor.

6. No conocerse a uno mismo

Conozco a gente que ha dejado de invertir en bolsa porque las posiciones le quitaban el sueño de forma recurrente. En efecto, no todo el mundo está preparado para gestionar el riesgo y asumir la volatilidad inherente de los mercados financieros. Nuestro cuerpo no está acostumbrado. Tendremos que modificar la estrategia y ajustarnos a lo que somos capaces de tolerar. De esta manera evitaremos errores debido a la presión psicológica que influye mucho en nuestras operaciones en bolsa.

7. Promediar a la baja cuando está todo perdido

Imagina que compras acciones de una empresa porque tras analizar datos, ratios, fundamentales y otros factores determinas que puede ser interesante darle entrada a tu cartera. Pero de pronto en la siguiente presentación de resultados se conoce que forma inesperada las ventas han caído en picado, los gestores recortan las previsiones de crecimiento para los 5 próximos años, la deuda se ha disparado debido a un problema de generación de caja y hay cierta incertidumbre a nivel regulatorio sobre el sector en el que opera.

¿Asumes pérdidas y vendes? Quizás sea lo más inteligente llegados a este punto…

Pero muchas veces para no perder se mantiene la posición e incluso se compra más para promediar a la baja. Otro error de manual que el 90% de los inversores hemos cometido alguna vez. Promediar a la baja es recomendado cuando los fundamentales de la empresa siguen siendo igual de buenos que cuando compraste, de lo contrario incidir en las compras supone ahondar más en este error que generará nuevas minusvalías.

Ganar dinero no sirve de nada si no eres feliz


Hace ya un tiempo descubrí un video que me cambió la vida para siempre. Quizás lo hayas visto porque ha dado la vuelta por varios blogs y redes sociales, se trata de un pequeño pero poderoso discurso de Alan Watts que plantea la siguiente pregunta:

¿Qué harías de tu vida si el dinero no fuera importante?

El reflexionar sobre esa cuestión hizo que me replanteara mi vida por completo.

Antes de seguir me gustaría que lo reproduzcas de nuevo o por primera vez:

¿A qué te gustaría dedicarte si el dinero no fuera tu objetivo principal?

¿Lo has pensado alguna vez? ¿Cómo disfrutarías realmente de tu vida?

Conozco muchas personas que lo único que tienen en la cabeza es el dinero. De hecho, todo lo que hacen y todas las relaciones que mantienen son con el objetivo de ganar más y más dinero. De amasar una fortuna. De ser más ricos en términos financieros.

Es su elección y no los juzgo.

Cualquiera es libre de elegir su camino y si una de sus principales prioridades es tener varios millones de euros o dólares en su cuenta bancaria es algo respetable, quizás hasta admirable para algunos…

Es más, reconozco que cuando era más joven para mi tener éxito era lo mismo que ganar mucho dinero. ¿Quién no ha soñado alguna vez en ser rico? Pero a medida que han ido pasando los años esa percepción del éxito se ha transformado por completo y ahora lo veo de una forma completamente diferente.

Vivimos en un sistema capitalista donde todo tiene un precio. Para comprar algo que nos gusta y poderlo disfrutar tenemos que pagar, simplemente funciona así. El dinero es importante, lo es por esa razón, no lo pongo en duda.

¿Pero realmente poseerlo es lo que te hace feliz?

A mi desde luego no.

Soy emprendedor y desde muy joven que tengo mi propio negocio. Han habido temporadas en el que el trabajo me ha ido muy bien y ganaba mucho dinero. Pero solamente hacía una cosa: trabajar.

Trabajaba de lunes a domingo, algunos días me iba a dormir más tarde de las 3 de la madrugada y muchas veces cuando mis amigos me decían de quedar para ir a tomar algo o jugar un partido de pádel les decía que no podía porque “estaba muy liado”.

En esa época solamente tenía una cosa en la cabeza: hacer crecer mi negocio y ganar más dinero para eventualmente un día poder ser “rico” y poder comprarme una casa con jardín, piscina, vistas al mar y tener en el garaje dos o tres coches deportivos.

Por suerte terminé dándome cuenta que esa no era la vida que hacia feliz, que buscar la riqueza financiera no era algo que realmente me llenara, sí los bolsillos, pero desde luego, no el corazón.

Trabajaba mucho, tenía dinero, pero me sentía vacío.

Mis amigos ya no me llamaban para quedar, apenas había tenido tiempo para viajar y sentía que me estaba perdiendo las cosas más bonitas de la vida, que precisamente son las que no tienen nada que ver con el dinero.

Me di cuenta a tiempo y empezé a buscar un equilibro entre los tres pilares claves que sostienen la felicidad de una personas: trabajo, vida social y aficiones.

Es curioso porque ahora trabajo menos horas pero prácticamente gano lo mismo. He vuelto a recuperar mi afición de jugar a pádel con mis amigos y siento que cada partido juego mejor. Por último, he decidido llevar una vida nómada viajando por el mundo y trabajando con mi laptop al mismo tiempo. Hasta la fecha ya he viajado por gran parte de Europa, Asia y América del Sur.

Dinero sigo necesitando pero ya no es ni una obsesión ni una prioridad.

De todo esto he aprendido cinco lecciones:

1. Disfruta de tu trabajo sin pensar en el dinero.
2. Establece prioridades y sigue hábitos saludables.
3. Gasta tus ahorros para hacer realidad tus sueños.
4. Nunca abandones tus hobbies o aficiones. Dedícales tiempo.
5. Cuida tus amistades porque las buenas personas no tienen precio.

Hay gente tan pobre en el mundo que lo único que tienen es dinero.

He encontrado el sentido de mi vida


Trato de mantener un diálogo interno positivo conmigo mismo. De vez en cuando escribo mis reflexiones y las cosas que pasan por mi cabeza. Creo que tiene un impacto más positivo en mi vida que simplemente el hecho de cerrar los ojos y pensar.

Escribir me permite ordenar mis ideas. No publico todo lo que escribo, especialmente si son pensamientos muy personales pero esta vez he decidido compartirlo con vosotros.

Recientemente he estado pensando sobre el sentido de la vida. Lo sé, llevo una temporada que soy pura filosofía. Me estoy empezando a dar miedo a mi mismo.

No pretendo ser el nuevo Aristóteles del siglo XXI ni nada por el estilo, pero quien más o quien menos alguna vez se ha puesto a reflexionar sobre estas cuestiones espirituales.

Quizás más que el sentido de la vida, he encontrado el verdadero propósito de vida.

No te voy a sorprender con mi descubrimiento.

Para mi el sentido de la vida radica en el hecho de ser felices, de luchar por nuestros sueños y compartir con las personas que queremos el camino de la vida.

Realmente no hay mucho más que eso, que no es poco.

Algunas personas se realizan esta pregunta de forma existencial: ¿Por qué estamos aquí? De repente, un día nacemos, crecemos y morimos. ¿Se me ha dado la oportunidad de vivir porque tengo alguna misión que cumplir?

Pues creo que sí tenemos una misión y cada uno la interpreta a su manera.

Mi misión es vivir la vida al máximo, disfrutar de cada segundo y hacer feliz a la gente que me rodea porque solamente entonces yo podré ser feliz.

Para poder recibir, primero tenemos que dar. Para cosechar, primero hay que sembrar. Solamente si damos lo mejor de nosotros mismos podemos esperar recibir lo mejor de las otras personas. Y en ese intercambio de relaciones personales está la belleza.

Y aunque a veces la vida nos presente dificultades y problemas, siempre debemos mostrar la mejor versión de nosotros mismos, porque al buscar nuestra excelencia y no conformarnos estamos demostrando lo que realmente somos.

Hay una frases que me gusta mucho de Eduart Punset que dice:

La felicidad se encuentra en la antesala de la felicidad.

No puedo estar más de acuerdo. La felicidad no es un estado de ánimo al que se llega y se permanece. La felicidad es, en definitiva, todo ese conjunto de sensaciones positivas y agradables que se tienen cuando estamos viendo que avanzamos en el camino de hacer realidad nuestros sueños.

Por eso cuando alguien te diga que no puedes hacer algo, da lo mejor de ti y demuéstrate que esa persona estaba equivocada. Lucha por todo lo que creas que merece la pena y esté alineado con tus valores.

Pienso que uno de los grandes males de esta sociedad es el conformismo. Las personas que se conforman con lo que tienen y no buscan progresar en cualquier ámbito de sus vidas dejan progresivamente de ser felices. Si no me crees, hazte la siguiente pregunta:

¿De que sirve levantarse cada mañana de la cama si no tienes un sueño que cumplir?

Debemos acostumbrarnos a salir de nuestra zona de confort porque es donde suceden cosas maravillosas. No te cierres puertas por miedo a lo desconocido. Prueba cosas nuevas. Atrévete y te sorprenderás.

Debemos ser fuertes, sonreír más a menudo y demostrarnos a nosotros mismos que podemos ser felices, hagan lo que hagan o digan lo que digan los demás. Porque lo importante es lo que pasa en nuestro interior, en lo que realmente tenemos control.

Por eso, te animo a que busques tu misión. Tu sueño. Tu propósito de vida.

Solamente así todo tendrá sentido y podrás ser feliz.