Nos estamos volviendo completamente idiotas. No hay duda de que los avances tecnológicos nos han aportado muchos beneficios, pero nos estamos dejando llevar quizás demasiado. De vez en cuando conviene detenerse y reflexionar y cuando lo hagas es probable que te des cuenta de que igual nos estamos volviendo un poco tontos.

La necesidad de estar siempre conectados para atender a nuestras cuentas en redes sociales se conoce como FoMO (Fear of Missing Out) y está en auge. La sensación de que te estás perdiendo algo por no estar continuamente conectado. Este tipo de problema está presente entre el 56% de los usuarios, según una encuesta realizada por MyLife en julio de 2013.


La nomofobia es el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. En Reino Unido se llevó a cabo en 2011 un estudio cuyas conclusiones fueron que el 53% de los usuarios de teléfonos móviles tienden a sentir ansiedad cuando pierden su teléfono móvil, se les agota la batería o no tienen cobertura de la red. El porcentaje se ha elevado al 66% este mismo año. De media, cada usuario consulta su móvil 34 veces al día y le dedica cerca de dos horas.

Es más que evidente la elevada dependencia de la sociedad moderna a sus dispositivos móviles, el estar permanentemente conectados, el entrar cada dos por tres en las redes sociales para saber lo que está pasando, el matar el tiempo utilizando aplicaciones que no aportan ningún tipo de utilidad… la cuestión es estar tocando la pantalla del smartphone como si no hubiera un mañana.

Me pregunto si el progreso tecnológico nos está llevando casi sin darnos cuenta a un retroceso mental, a una sociedad robotizada, fría y distante.

A todo esto me gustaría compartir la reflexión que hace la productora Big Lazy Robot en su corto titulado “iDiots”, un retrato de la sociedad tecnológica muy cercano a la realidad. Quizás demasiado. Ahí vamos.