Dicen que en China sobra gente, pero lo que no sobra nunca es dinero. Últimamente las noticias que nos llegan desde el gigante asiático no son demasiado buenas, su crecimiento económico se está frenando, concretamente se desaceleró un 7% en el primer trimestre y la producción industrial también se ha contraído en una proporción similar. Las exportaciones son menores que hace unos años y el mercado inmobiliario tampoco pasa por su mejor momento. Sin embargo, los datos macro no parecen tener efecto en la evolución de su bolsa de referencia que sube como la espuma.

El índice general de la Bolsa de Shanghái se dispara un 97,72% en los últimos 12 meses, con una escalada muy pronunciada desde noviembre de 2014 cuando cotizaba sobre los 2.400 puntos, ahora el SSE Composite Index está en 4.527 puntos básicos. Eso se traduce en un 88% en apenas 6 meses. Nunca visto. Simplemente espectacular.


Parece que ningún chino quiere perderse esta fiesta. Solamente desde diciembre se han abierto en China más de 10 millones de cuentas de valores personales. Cuando por la calle todo el mundo va con una sonrisa porque sus acciones han subido y se conocen historias que hasta el vecino más tonto se ha hecho rico en apenas unos meses sin hacer nada, los que todavía están fuera del mercado acuden a su banco para abrir su cuenta y unirse a la fiesta.

Los chinos siempre han sido muy conservadores con sus ahorros, pero les gusta mucho apostar, ir al casino y jugar a la ruleta. Algo que tampoco dista mucho de lo que son los mercados bursátiles.

En mi opinión se podría estar formando una burbuja, tiene todas las papeletas. De hecho, algunos analistas son incapaces de razonar valoraciones de algunas empresas chinas, en el caso de las tecnológicas sus PER superan los 220, cuando el PER medio del índice Nasdaq era de 156 durante el boom de Internet de principios de siglo que todos ya sabemos como terminó.

Pero en un mercado como China todo es posible. Cuando su economía vuelva a crecer con fuerza seguramente lo haga de forma exponencial. El día en que los chinos tengan un mayor poder adquisitivo y se impulse el consumo interno, China dejará de depender del exterior para crecer y lo tiene todo para convertirse en la primera potencia mundial. Es cuestión de tiempo y no creo que falte mucho. Los salarios ya han empezado a subir, el país recibe cada vez más inversión exterior y su industria se está profesionalizando apostando más por la calidad.

Llegará el día en que Wall Street quede en un segundo plano. El índice de Shanghái está a punto de convertirse en uno de los mayores de mundo. Desde el pasado noviembre, ya superó a Tokio logrando el segundo puesto en capitalización total. Todavía tiene un tercio del tamaño del mercado estadounidense pero si tenemos en cuenta la cantidad de empresas que quieren salir a la bolsa en los próximos años y el crecimiento potencial del mercado, no es difícil predecir que Shanghái se convertirá en el índice de referencia a nivel mundial durante la próxima década.

¿Piensas que se podría estar formando una burbuja o realmente las valoraciones y la subida de las acciones está justificadas por el potencial de crecimiento de un mercado de tamaño descomunal? ¿Es momento de tomar posiciones en China?