Hace unos años se comentaba que en el siglo XXI casi la mitad de la población de los países desarrollados trabajaría desde casa, un fenómeno creciente llamado teletrabajo. Pues bien, los pronósticos no se han cumplido del todo, parece que trabajar desde casa no tienen tantas ventajas como se pensaban. Acceso a un mercado laboral ilimitado, autonomía de trabajo, flexibilidad de horarios, conciliación familiar, comodidad y ahorro en transporte, son algunos de los beneficios que puede disfrutar un trabajador que desempeña su tarea desde su hogar. Pero no nos olvidemos, la empresa que contrata este tipo de empleados suelen tener: mayor productividad, flexibilidad de los recursos humanos, trabajadores más motivados, descentralización de operaciones, reducción de los costes fijos, menores conflictos entre trabajadores, reducción del absentismo laboral y facilidad de expansión geográfica.

Pero vamos a darle la vuelta, repasemos los inconvenientes para el teletrabajador: necesidad de autodisciplina, aislamiento e inseguridad social y laboral, desprotección legal, disponibilidad permanente, posibles problemas de salud, necesidad de formación continua en tecnologías de la información. Mientras que la empresa contratante requiere unos altos costes de comunicación, falta de control, dificultad para motivar a los trabajadores, perdida de la cultura organizativa y reducción de los contactos personales.


Es evidente que una persona que trabaje desde casa debe ser sumamente disciplinada, debe tener la capacidad para organizar el tiempo disponible y debe soportar un aislamiento. En definitiva, trabajar desde casa es más complicado de lo que parece, especialmente si uno se deja llevar por la dejadez, puede encontrarse en unos meses tirado en un sofá y con el pijama puesto a las 12 de la mañana. Aquí van mi consejos para conseguir ser productivo desde casa y optimizar el tiempo:

Madrugar: Es muy tentador quedarse cinco o diez minutos más en la cama, pero debes levantarte siempre a la hora que lo tengas programado, si puedes ser a las 8, mejor que a las 9. No trabajes por las noches de madrugada, es mejor irse a dormir pronto y al día siguiente empezar con más fuerzas. Además, debes seguir un horario similar al resto de oficinas del mundo o cuando te llamen estarás en el tercer sueño.

Cuida tu aspecto: No me refiero a ponerse la corbata para estar por casa, pero no vayas desnudo o en calzoncillos, sabemos que nadie te ve, pero no es muy profesional. No te olvides de una buena ducha y el afeitado es fundamental para lucir buen rostro.

Lleva a los niños al colegio: Es algo que te obligará a madrugar y a ponerte en pie. Además, con un poco de suerte puedes encontrar algún cliente entre los padres de los otros niños. Si no tienes hijos, sal a comprar el pan o el periódico, es importante estar al día de todo lo que casa fuera de las cuatro paredes de tu casa.

Planifícate el día: Con el ritmo de vida que llevamos, la persona que no se planifica, simpre le van a quedar cosas pendientes por hacer. Empieza por las tareas rutinarias y luego empieza con lo importante. El gran problema de no tener jefe es que puedes caer en la tentación de hacer solo lo que más te gusta, y eso no siempre es lo mejor para el buen funcionamiento de la empresa.

Organiza tu oficina: Tener bien limpio y ordenado tu lugar de trabajo es tan importante como cobrar de los clientes. Ordena las estanterías, clasifica los informes y deja siempre visible las cosas que necesitas, como el ordenador, la impresora y el teléfono móvil.

Exige un respeto: Trabajar desde casa no está muy bien visto, esto lo sabemos todos los que nos hemos dedicado a ello alguna vez, puede parecer que por estar en casa, no se hace nada, pero tu ni caso. Separa las horas de trabajo con las de estar con la familia. Si tienes puerta, ciérrala y concéntrate con lo tuyo, que ya tienes bastante.

Respeta tu horario: A media mañana dan ganas de pegarse un descansito, ver la tele, jugar una partidita al solitario o ver un video del youtube. Todo lo que no puedas hacer en una oficina convencional, no lo hagas en casa, ese ratito se alargará, con su consecuente pérdida de tiempo. Como mucho levántate de la butaca para ir a tomar un café. Si necesitas desconectar, sal a la calle a pasear, tomar el fresco siempre siente bien, para la mente y para el cutis.

Haz un curso: Prácticamente todas las empresas dan cursos de formación, la mayoría son de ventas, pero otros pueden ser para aprender a utilizar un nuevo software que simplifique el trabajo. Desde casa no debes perder ese habito de la formación, apúntate a algún curso que tenga relación con tu negocio o si no quieres estudiar, asiste a un seminario o conferencias, las hay de muy interesantes tanto por lo que se dice como por la gente que puedes llegar a conocer.